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19 de noviembre de 2012 • 04:31 • actualizado a las 08:55

Fillon y Copé, herederos de Sarkozy en guerra abierta

La UMP elige entre Fillon y Copé a su jefe, que debe liderar la oposición gala.
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La elección de un heredero político de Nicolas Sarkozy en la presidencia del primer partido de la oposición en Francia degeneró la noche del domingo en una guerra abierta entre dos candidatos que reivindican la victoria, sobre fondo de acusaciones recíprocas de fraude.

El exprimer ministro François Fillon, de 58 años, y su rival Jean-François Copé, de 48 años, ofrecieron un espectáculo de división que puede debilitar, al menos provisionalmente, la oposición al presidente socialista François Hollande y confortar a los numerosos simpatizantes de derechas que desean la vuelta del expresidente Nicolas Sarkozy, alejado de la política desde su derrota en mayo pasado.

Oficialmente, la Unión para un Movimiento Popular (UMP) sigue sin presidente tras la consulta interna del domingo, que movilizó a cerca de la mitad de sus 300.000 afiliados convocados a las urnas.

El vencedor, que ostentará la presidencia de la UMP hasta 2015, será de hecho el líder de la oposición al presidente socialista François Hollande y se encontrará en una posición favorable de cara a las presidenciales de 2017 aunque la etapa decisiva será la primaria de 2016 y no se descarta que Nicolas Sarkozy vuelva a la política activa. 

Primera sorpresa, el escrutinio ha resultado más disputado de lo previsto, cuando Fillon era el favorito en los sondeos ante Jean-François Copé, secretario general de la UMP y partidario de una línea política más derechista, siguiendo el modelo de Sarkozy y varios dirigentes liberales y conservadores en Europa, para contrarrestar al Frente Nacional (extrema derecha).

Hacia las 22:30, más de cinco horas después del cierre de la mayor parte de los 650 centros de votación, Copé abrió fuego con un "discurso de la victoria" en toda regla desde la sede de la UMP, ante seguidores y periodistas, para reivindicar mil votos de ventaja. "Un "golpe mediático", para un seguidor de Fillon.

Minutos después, en su minúsculo centro de campaña, también ante seguidores y periodistas, Fillon reivindicaba la victoria "por 224 votos" y advertía: "No dejaré que roben la victoria a los militantes".

El exprimer ministro declaró que esperaba con "serenidad" la proclamación oficial de los resultados por la comisión electoral interna, que tiene en sus manos el destino de la derecha francesa.

Porque poco antes de esas dos intervenciones, ambos campos anunciaron que recurrirán ante dicha comisión interna para denunciar fraudes.

Lentitud en los resultados

La COCOE, esa comisión encargada de supervisar la elección del presidente del partido por los afiliados, interrumpió el escrutinio de votos poco antes de las 04:00 del lunes e indicó que aún no podía declarar un vencedor.

"Nos faltan las actas de la mitad de departamentos. Estamos en la incapacidad de decir quién ha ganado", declaró a la prensa el presidente de la COCOE, Patrice Gélard, y precisó que el recuento se reanudará a las diez de la mañana.

"Nadie puede estar seguro de ser elegido como presidente de la UMP mientras la comisión no valide los resultados, y dista de hacerlo", declaró de inmediato Fillon en la sede del partido.

"Impugnación en la COCOE en todos los departamentos favorables a FF (François Fillon) por los representantes de JFC (Jean-François Copé)... Bloqueo total", tuiteó con más rotundidad la exministra Valérie Pécresse, afín a Fillon.

El equipo de Copé había asegurado con anterioridad que se constataron "irregularidades" en el escrutinio en Niza (sureste), quinta ciudad francesa y bastión del director de campaña de Fillon, y en París, donde el exprimer ministro es diputado.

"Formularemos cierto número de impugnaciones, muy superiores a las de Jean-François Copé", replicó en París el diputado Bernard Debré, afín a François Fillon.

La UMP es una familia política que se vanagloria de "unidad" y "concentración", pero los telespectadores pudieron presenciar en directo la disputa entre simpatizantes de Copé y Fillon.

Cosas del calendario y las circunstancias, la situación actual de la UMP recuerda la que vivió el Partido Socialista francés hace exactamente cuatro años, cuando los responsables se acusaban de fraudes para suceder a François Hollande al frente de la formación entonces opositora.

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