Europa

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22 de septiembre de 2012 • 12:28 • actualizado a las 16:45

El gobierno portugués cede y se muestra "dispuesto a estudiar alternativas" al último ajuste anunciado

Passos Coelho cede y estudiará alternativas a su última propuesta de ajustes
Foto: Agencia EFE / EFE en español
 

El Gobierno luso acabó por ceder este sábado tras dos semanas sometido a una intensa presión social y aceptó dar marcha atrás en su última propuesta de ajustes, dirigida a aumentar la carga fiscal de los trabajadores y reducir la de las empresas.

En un comunicado divulgado por la Jefatura del Estado, el Ejecutivo luso del primer ministro Pedro Passos Coelho admite "estar dispuesto para, en el marco de la concertación social, estudiar alternativas" a esta medida, fuertemente criticada por patronal, sindicatos, oposición y grupos civiles.

Esta fue la principal conclusión de la reunión del Consejo de Estado, órgano consultivo convocado este viernes por el jefe del Estado, Aníbal Cavaco Silva, y que acabó durante la madrugada del sábado tras ocho horas de deliberaciones.

Contra el gobierno y la troika

Prueba de la contestación social que había generado la propuesta del Gobierno fue la protesta celebrada frente al Palacio lisboeta de Belem, donde tuvo lugar la reunión, y en la que participaron miles de personas para pedir la suspensión de las últimas medidas de austeridad anunciadas por el Ejecutivo.

"Cavaco, escucha, el pueblo está en lucha" o "FMI fuera de aquí" fueron algunas de las consignas más coreadas por los manifestantes. La protesta discurrió sin apenas incidentes, aunque fueron detenidas cuatro personas acusadas de lanzar petardos y una más por resistencia a la autoridad.

La propuesta del Gobierno luso de subir en 2013 las contribuciones que pagan a la Seguridad Social los trabajadores y bajar la que abonan las empresas por cada empleado fue anunciada por el propio Passos Coelho el viernes 7 de septiembre, con el objetivo de "crear empleo" y frenar así el continuo aumento del paro. La medida, sin embargo, fue contestada por la oposición, los sindicatos e incluso la patronal, por considerar que podía hundir todavía más el ya de por sí debilitado consumo interno.

Este nuevo incremento de la carga fiscal a los trabajadores también causó divergencias entre los dos partidos que conforman el Gobierno conservador, los socialdemócratas del PSD y los democratacristianos del CDS-PP, que juntos permiten a Passos Coelho gozar de mayoría absoluta. Estas diferencias quedaron finalmente resueltas este sábado y ambas formaciones dan por "superadas las dificultades que podían afectar a la solidez" de esta alianza y descartan así la posibilidad de una crisis política.

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