El "asilo diplomático" que Ecuador ha concedido a Julian Assange, refugiado desde hace dos meses en la embajada ecuatoriana de Londres, es una noción de derecho internacional definida por una convención de la OEA de 1954 pero que no todos los países reconocen, entre ellos Reino Unido.
En su artículo 12, la convención de la Organización de Estados Americanos determina que una vez otorgado el asilo, "el estado asilante [que en este caso sería Ecuador] puede pedir la salida del asilado a territorio extranjero, y el Estado territorial [Reino Unido en este caso] está obligado a dar inmediatamente el correspondiente salvoconducto".
Si se aplicara la convención en el caso de Assange, el Reino Unido estaría obligado así a otorgarle un salvoconducto para salir del país. Pero como Gran Bretaña no es uno de los firmantes de la convención no está obligado a hacerlo.
El propio presidente de Ecuador, Rafael Correa, reconoció el viernes en su primera declaración pública tras conceder asilo diplomático a Assange que el derecho europeo "es un poco diferente" al latinoamericano. "En Europa no es así, al menos en el Reino Unido", dijo el gobernante. También el viernes el gobierno de Estados Unidos recordó que tampoco reconoce el concepto de "asilo diplomático".
Por su parte el exjuez español Baltasar Garzón, actual defensor de Julian Assange aseguró que "lo que tiene que hacer Reino Unido es aplicar las obligaciones diplomáticas de la Convención del Refugiado y dejarle marchar dándole un salvoconducto. De lo contrario, acudiremos a la Corte Internacional de Justicia" (CIJ), dijo Garzón en declaraciones al diario El País.
Este texto, firmado tanto por Ecuador como el Reino Unido, define a un refugiado como toda persona que tenga "fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas y se encuentre fuera del país de su nacionalidad".
La clave reside en determinar si se puede aplicar la noción de "refugiado" a Assange y si su extradición a Suecia le expondría a ser perseguido por algunos de los motivos invocados en el texto. En todo caso, el futuro de Julian Assange parece más incierto que nunca y tanto Ecuador como Reino Unido reconocen que su situación puede alargarse varios meses.
