Los legisladores rusos votaron el martes a favor de ratificar el acceso de Moscú a la Organización Mundial de Comercio, con lo que el país más grande del mundo se uniría al organismo que establece las normas comerciales globales luego de tortuosas negociaciones que se extendieron por 18 años.
La aprobación de la Cámara baja, con una mayoría de 30 votos, sella la entrada de Rusia en la OMC tras un acuerdo alcanzado en diciembre que obligará a Moscú a reducir sus aranceles de importación y a abrir sectores clave a la inversión extranjera.
Rusia, la novena mayor economía del mundo con un PIB de 1,9 billones de dólares, se convertirá en el miembro 156 de la OMC 30 días después de la ratificación del acuerdo.
Elegido en marzo para un tercer periodo en el Kremlin, el presidente Vladimir Putin se mantuvo ambivalente durante mucho tiempo respecto a la entrada de Rusia a la OMC, pero recibió con agrado el proceso después de que la economía rusa fue duramente afectada por la recesión global del 2008-2009.
En un discurso ante la Duma (Cámara baja), el ministro de Economía, Andrei Belousov, dijo que, aunque el ingreso de Rusia a la OMC implica riesgos, estos serían contrarrestados por los beneficios, en particular a los consumidores en términos de mejores opciones, calidad y precios de los bienes.
La reducción de las tarifas por importación bajo el acuerdo con la OMC, desde un promedio actual de 9,5 por ciento a un 6 por ciento al 2015, no ocurriría mas rápido que en otros nuevos estados miembro, dando a las firmas tiempo para invertir a fin de impulsar su competitividad, aseguró.
Un fracaso en ratificar a tiempo su adhesión a la OMC habría obligado a Rusia a renegociar, dijo Belousov.
"No lograríamos obtener mejores términos que los de ahora y perderíamos años", dijo a la Cámara baja.
PRESION SOBRE WASHINGTON
En Washington, el representante comercial de Estados Unidos, Ron Kirk, instó a los legisladores a aprobar rápidamente normas de comercio permanente -conocidas como PNTR por su sigla en inglés- anulando disposiciones de la época de la Guerra Fría que establecían tarifas favorables condicionadas a los derechos de los judíos rusos a emigrar libremente.
Si el Congreso no aprueba las PNTR, Rusia podría negar a los exportadores estadounidenses las concesiones de apertura de mercado que hizo al unirse a la OMC, dejándolos en desventaja frente a los proveedores en Europa, Asia y otros lados del mundo.
"La membresía de Rusia en la OMC contribuirá al crecimiento de la economía rusa y además nos dará nuevas oportunidades para guiar y acrecentar nuestra relación comercial bilateral", dijo Kirk.
En tanto, el presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, el demócrata Max Baucus, dijo que "sin las PNTR, los hacendados, los agricultores, los trabajadores y los empresarios estadounidenses perderán frente a la competencia extranjera. Mi intención es impulsar esa legislación lo más rápido posible".
Según un estudio del Banco Mundial, el impulso en el crecimiento que Rusia esperaría con su adhesión a la OMC podría ser de un 3,3 por ciento en el mediano plazo y de hasta un 11 por ciento en el largo plazo.
Una petición de los partidos de la oposición ante la Corte Constitucional para bloquear el acceso de Rusia a la OMC fue descartada el lunes. Casi todos los legisladores de la oposición votaron en contra de la ratificación en un votación llevada a cabo por el partido gobernante Rusia Unida.
"Seremos arrastrados en el último vagón de un convoy que será controlado por compañías multinacionales", dijo Vladimir Zhirinovksy, líder del nacionalista Partido Liberal Democrático de Rusia, ante los generalizados temores públicos en torno a que la industria rusa no pueda competir en los mercados mundiales abiertos.
Los comunistas de la oposición organizaron una pequeña manifestación en contra de la OMC a las afueras de la Duma del Estado, cerca del Kremlin.
"Si nos unimos a la OMC, las consecuencias para Rusia serán peores que en la Segunda Guerra Mundial: ciudades industriales enteras serán destruidas y millones de personas perderán sus empleos", dijo a Reuters Alexander Prokoshev, un trabajador de 26 años que se unió a la manifestación.
La Cámara Alta del parlamento ruso también debe aprobar la iniciativa antes de que sea enviada a Putin para que la ratifique.
(Reporte adicional de Doug Palmer en Washington, Editado por Juan Lagorio/Manuel Farías)
