Después de explorar, conquistar y explotar todo el globo terráqueo, el ser humano desea traspasar fronteras e indagar en el Espacio. Ya a principios del siglo XX, la curiosidad hacia "el manto estrellado" hizo que las grandes potencias de la época se volcaran en lo que se conoce como la "carrera hacia el Espacio".
EE.UU y la URSS, enzarzados en plena Guerra Fría, financiaron grandes proyectos espaciales que les hicieron destacar en el panorama internacional. El ejemplo más destacado fue el viaje lunar realizado por Neil Armstrong en 1969, que fue seguido con gran expectación por el mundo entero, aunque sin menospreciar el logro de enviar el primer satélite al espacio que llevó a cabo la Unión Soviética en 1957: el Sputnik I.
Comenzó así a fraguarse una gran industria internacional en satélites destinados a las telecomunicaciones o a fotografías.
Los sectores económicos tenían que subirse al carro de las últimas innovaciones tecnológicas y el turismo encontró en la exploración del "otro mundo" un lugar muy acomodado. Hablamos del turismo espacial: se realiza a una altura de más de 100 km de la Tierra, lo que se denomina como "la frontera del espacio".
El primer turista espacial
Cuando se produjo la recesión económica provocada por el desmembramietno de la URSS, los soviéticos decidieron hacer negocio con el entonces desconocido turismo espacial. EEUU no era muy partidario de convertir el complejo espacial en un capricho para millonarios excéntricos, pues la NASA había recibido ya peticiones que se quedaron en meras propuestas.
Dennis Tito es considerado el primer turista espacial de la Historia. Aunque en ocasiones anteriores ya hubo personas que viajaron al espacio previo pago, Tito fue el primero en hacerlo por placer. Tras tener varios percances en la organización del viaje interespacial y con la ayuda de Rusia, despegó en abril de 2001 hacia la ISS (Estación Espacial Internacional).
En la lista de espera
A este intrépido viajero le siguieron otros, llegando a contar 6 hasta la fecha. Mark Shuttleworth fue el siguiente, convirtiéndose en el primer sudafricano en llegar al Espacio. El científico Gregory Olsen. La cuarta turista espacial de origen iraní, fue en este caso la primera mujer en viajar al Espacio, Anousheh Ansari, quien además publicó el primer blog desde el espacio.
A todos ellos les siguen el informático húngaro Charles Simonyi, el magnate estadounidense de los videojuegos Richard Garriott y el multimillonario empresario canadiense Guy Laliberté, fundador del Circo del Sol, que ha sido el último en disfrutar de este viaje galáctico. Aunque en el precio del trayecto se manejan cifras astronómicas, la lista de espera es larga pues encontrar una plaza libre en un lanzamiento es complicado. El viaje al Espacio, para quien se lo esté planteando, les costó a los siete privilegiados turistas un mínimo de 20 millones de dólares.
Pero todo esto llega aún más lejos, existen proyectos de módulos espaciales a modo de hoteles que barajan la posibilidad de alargar las estancias en el espacio. Estas estancias tienes unos precios algo más asequibles: entre 5 y 10 millones de dólares. Existen también agencias desde las cuales se organizan viajes interestelares, España ya cuenta con una: Destinia, empresa pionera en nuestro país y que pertenece Space Adventures, ofrece desde vuelos espaciales orbitales hasta experiencias ingrávitas.
Probablemente, en un tiempo no muy lejano, el turismo espacial dejará de ser un servicio de pocos para convertirse en la atracción de muchos.