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 Merkel y Steinmeier se presentan más como dueto que en un duelo

13 de septiembre de 2009

El enfrentamiento, de acento marcadamente económico, transcurrió en un tono civilizado y hasta distendido, con escasos momentos de controversia.

'Hemos trabajado bien, y algunas cosas posiblemente sólo las conseguimos llevar a cabo porque gobernamos en gran coalición', dijo Steinmeier al abrir el debate.

En términos similares se manifestó Merkel, quien matizó que el buen trabajo se hizo bajo su liderazgo y no del socio socialdemócrata.

Ambos, sin embargo, subrayaron que la gran coalición no es una elección deseada sino 'el resultado del voto popular' y debe ser la 'excepción y no la regla en una democracia'.

Steinmeier hizo hincapié en que el buen trabajo de la canciller sólo fue posible gracias a la seña de identidad socialdemócrata impuesta por su partido, y advirtió contra el giro mercantilista que podría dar la Unión Cristianodemócrata (CDU) si finalmente coaliga con los liberales del FDP.

Aunque al comienzo del debate Merkel evitó todo guiño hacia una coalición en concreto, al final buscó la distancia hacia el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), al explicar que veía más puntos en común con el FDP y mejores posibilidades de lograr crecimiento económico e innovación tecnológica que con su aliado actual.

Los puntos en común quedaron reflejados en la defensa de ambos de la venta de Opel a Magna, o en la decisión de aumentar el déficit como instrumento para salir de la crisis.

Las diferencias de matiz se hicieron patentes en los dos puntos de disenso tradicionales: la propuesta socialdemócrata de introducir un salario mínimo, que Merkel rechaza, y el futuro de la energía nuclear, donde la canciller apuesta por prolongar la vida de las centrales mientras que Steinmeier exige mantener el calendario de cierre.

Merkel defendió además una rebaja fiscal como incentivo para impulsar el crecimiento, mientras que Steinmeier sostuvo que ese tipo de propuestas minan la credibilidad de un partido, habida cuenta de la imposibilidad de llevar a cabo esa clase de medidas en tiempos de crisis.

En política exterior, el único tema abordado fue el de Afganistán, donde ambos evitaron la controversia y comulgaron respecto a la necesidad de establecer cuanto antes un calendario de retirada, y acelerar las medidas para que el país pueda valerse por si mismo.

Merkel acudía a este debate de 90 minutos como favorita. Un sondeo realizado poco antes reflejaba que el 64 por ciento de los alemanes partía de que saldría como ganadora del encuentro.

En el análisis posterior, algunos comentaristas veían un empate, mientras que otros se inclinaban por un triunfo de Steinmeier, aunque sólo fuera por la seguridad con la que supo defender sus argumentos.

En ese sentido, lo tenía más fácil que Merkel, pues en su condición de perdedor seguro, necesitaba poco para sorprender a los que no esperaban nada de él.

Los políticos de los tres partidos de la oposición, liberales, verdes, e izquierda, coincidieron en que el debate se asemejó más a un 'monólogo entre dos miembros de Gobierno' que a un duelo entre contrincantes.

Los espectadores llegaron a un análisis similar, y, según una encuesta de la segunda cadena de televisión 'ZDF', el 28 por ciento vio mejor a Merkel, el 31 por ciento a Steinmieier, y un 40 por ciento a los dos por igual.

Pese a todo, Steinmeier pudo sacar mayor partido personal del debate, y mientras antes del encuentro, un 64 por ciento de la población consideraba que Merkel era más idónea para el cargo frente al 29 por ciento que afirmaba lo mismo de Steinmier, al término, el apoyo a la canciller había bajado al 55 por ciento y el respaldo a su rival, había subido al 38 por ciento.

Clara fue también la tendencia de los indecisos -una cuarta parte de la población según cálculos- a favor de Steinmeier; en este grupo, un 34 lo apoyó a él, y un 18 por ciento a Merkel.

Terra