Fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la región de Murcia han informado hoy de que el juzgado ha decretado mantener la prisión incondicional comunicada y sin fianza para J.E.M.T, de nacionalidad colombiana, sobre quien pesa el cargo de homicidio, con el agravante de parentesco.
La sala ha detectado contradicciones entre la versión de los hechos ofrecida por el acusado, la de algunos testigos y las investigaciones de la brigada científica de la Policía Nacional.
Según las mismas fuentes, mientras que el acusado asegura que abandonó el domicilio conyugal desde donde su pareja se precipitó al vacío sobre las 3:30 horas de la madrugada, un testigo lo sitúa en el lugar de los hechos a las 5:50 horas, cuando se estima que la caída se produjo sobre las 6:05 horas, y la muerte, poco después en el hospital Virgen de la Arrixaca, de Murcia, a unos 20 kilómetros.
Otra contradicción radica en el horario de autobuses, pues el acusado asegura que cogió uno de la línea regular Molina de Segura-Murcia a las 5:30 horas, cuando a esa hora aún no ha comenzado el servicio de transporte público de viajeros.
Por otra parte, y por la posición de las huellas ubicadas en la habitación desde donde cayó al vacío Graciela Butrón, de 27 años y de nacionalidad boliviana, la Policía descarta que fuera un accidente.
El acusado se entregó dos días después de la muerte de su compañera en la comisaría madrileña de Leganés, donde prestó declaración judicial, tras lo que fue enviado a prisión, pese a que negó entonces haberla matado.
Graciela Butrón era la cuarta hermana de una familia de bolivianos residentes en España, y se había trasladado desde Madrid, donde no tenía trabajo, a Molina de Segura, donde reside otra hermana con su marido, para encargarse del cuidado de una persona mayor durante aproximadamente un mes y medio antes de morir.
El presunto autor del homicidio, que según fuentes de la familia 'es violento y toma (bebe) mucho', se desplazó también a Molina de Segura quince días antes del suceso, y continuaba sin trabajo.
El cadáver de la joven fue incinerado días después de su fallecimiento, y sus cenizas, llevadas por una de las hermanas al núcleo de población de Inquisivi, en La Paz (Bolivia), donde viven sus padres.