'Estar más atentos al número de gente con autismo y una mayor comprensión del autismo en las áreas de salud, trabajo social, beneficios, educación y servicios de empleo implicaría una mejora de la calidad de vida para aquellos en el ámbito del autismo', explicó en un comunicado Tim Burr, controlador y auditor general británico, que escribió el artículo.
'El apoyo de los especialistas y el trabajo conjunto en todas las áreas, médica, social y empleo, podría mejorar la transición de la infancia a los servicios para adultos, hacerlos más efectivos y mejorar el valor del dinero', añadió.
El autismo abarca una serie de enfermedades, desde una incapacidad grave y profunda para comunicar y un retraso mental hasta síntomas más suaves, llamados síndrome de Asperger.
Sus orígenes son desconocidos pero normalmente ocurre en familias, lo que sugiere una relación genética. A cerca de uno de cada 150 niños se le diagnostica autismo.
En Reino Unido, hay aproximadamente 400.000 adultos con autismo. Pero según el artículo, gran parte de los centros de salud y las autoridades locales no saben cuánta gente con la enfermedad vive en sus zonas.
Los médicos y los trabajadores sociales no tienen un gran nivel de concienciación sobre el autismo ni saben cómo diagnosticarlo, y el 80 por ciento de los médicos dicen necesitar más información y aprendizaje.
Un modelo informático mostró que aumentando la tasa de gente identificada con las formas menos problemáticas de la enfermedad del uno por ciento al ocho por ciento en las comunidades locales podría llevar a un ahorro de casi 70 millones de libras (unos 80 millones de euros) al año.
El beneficio económico implicaría un ayuda a los afectados por parte de unidades de cuidados especializados que les aseguraría un trabajo a tiempo completo y una reducción en el precio de la asistencia médica. También podría aliviar el peso económico para las familias que cuidan de familiares con autismo.