Los orfanatos y talleres-escuela en la Irlanda del siglo XX fueron lugares de miedo, abandono y abusos sexuales reiterados, según un informe de la Comisión para la investigación del abuso infantil, puesta en marcha por el gobierno en el año 2000, que acusó a generaciones sucesivas de sacerdotes y monjas de pegar, acosar y en algunos casos violar a niños en la red de reformatorios y talleres-escuela de Irlanda entre las décadas de 1930 y 1990.
"Un clima de miedo creado por castigos arbitrarios, excesivos y dominantes invadió la mayoría de las instituciones y todas aquellas para chicos", asegura el informe que añade en sus páginas cómo "los niños vivieron con el terror diario de no saber de dónde vendría el siguiente golpe".
Una investigación de nueve años
El informe de cinco volúmenes, publicado tras una investigación de nueve años sobre instituciones ahora clausuradas, también criticó duramente al Departamento de Educación por su actitud deferente con las ordenes religiosas y su fracaso a la hora de detener los abusos.
La Comisión entrevistó a 1.090 hombres y mujeres que estuvieron internados en 216 instituciones, incluyendo hogares para niños, hospitales y escuelas.Muchos de los niños fueron enviados al cuidado de la Iglesia por saltarse clases, por pequeños delitos o porque eran hijos o descendientes de madres solteras.
Tom Sweeney, que pasó cinco años en talleres-escuela incluyendo dos años en una donde el abuso sexual era "un problema crónico. Cualquiera que entró en Artane no se convirtió en una persona alegre y desafortunadamente hay muchas personas que se suicidaron, muchas que terminaron en un hospital y han sido olvidadas", sentencia.
Autoridad moral
Revelaciones de abuso, incluyendo una serie de escándalos que involucraban a sacerdotes abusando de chicos jóvenes, han mermado la autoridad moral de la iglesia católica en Irlanda, un país que en el pasado fue uno de los más devotos del mundo.
La investigación, con un coste estimado de 70 millones de euros, fue anunciada en 1999 por el entonces primer ministro Bertie Ahern después de que se disculpara a las víctimas tras una las revelaciones hechas en una serie de documentales de televisión.
El informe recomienda que se erigiera un memorial para todas las víctimas de abuso en instituciones y aconsjea que la política nacional de atención a menores fuese revisada regularmente. La Comisión desecha su intención inicial de nombrar a las personas que habían sido acusadas, y solo aquellos que ya han sido condenados pueden ser mencionados en el informe.
La Comisión, originalmente planeada para dos años, se retrasó por lo que describió como la aproximación 'adversa y legalista' de las órdenes religiosas y por la dimisión de su primera presidenta, la juez Mary Laffoy, tras un año y por un choque con el Departamento de Educación.