'Eso es una buena oportunidad de transparencia y si no lo quiere hacer, que le permita al señor Feijóo debatir conmigo', recalcó. Finalmente, Quintana zanjó que 'fue una equivocación de los organizadores del acto' y que 'no hubo ni trampa ni cartón'. 'Lamento mucho que hubiese gente que no lo sabía y tenía derecho a saberlo', insistió y sentenció: 'la organización debe pedir disculpas y no pasa nada más, pero desde luego el señor Rajoy tiene mucho más que explicar'.
PASEO POR A CORUÑA Tras las declaraciones, Quintana paseó por el casco antiguo de la ciudad herculina, por donde repartió propaganda electoral y saludó a las personas que se le acercaban, sobre todo jóvenes. Otras le observaron, pero no acudieron a saludarle, y un comerciante se quejó por 'no dejarse ver más' en la puerta de su establecimiento. Los niños fueron los protagonistas del paseo del cabeza de cartel del Bloque, que repartió fundamentalmente propaganda a los jóvenes que se encontró por el camino, la mayoría de ellos sin edad para votar. También algunos le pidieron que se sacase fotos con ellos para enseñarles a sus abuelos. '¡Cuándo se lo enseñe a mi viejo...!', exclamó uno de los niños. Quintana tomó un 'café descafeinado de máquina y cortado' en un bar de la Plaza de María Pita donde pagó, con las monedas que llevaba en un bolsillo, su café y el del teniente de alcalde de la ciudad, Henrique Tello, y la ex directora del Servizo Galego de Igualdade y candidata, Ana Luísa Bouza. Tres euros en total.
Posteriormente, acudió a otro bar, tras recorrer varias calles adyacentes al Teatro Rosalía, y allí demandó un agua sin gas del tiempo y departió con sus compañeros de partido tras saludar a los presentes en el bar. Entre otros, le acompañaron el portavoz del Bloque en el Congreso, Francisco Jorquera, y el secretario de Organización del BNG, Alberte Ansede.