
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), ha rechazado las acusaciones de las autoridades chilenas contra los mapuches, de quienes dijeron que estaban utilizando a sus hijos como escudos humanos para impedir la acción de la policía, en el contexto del llamado conflicto de La Araucanía, al sur de Chile.
"Esa es una tesis que la he escuchado de parte de algunas autoridades y no la compartimos. Ninguna persona, ningún padre o madre utiliza a sus hijos como escudo de protección", declaró Nicolás Espejo, encargado del área de protección legal de Unicef, recinto que en la noche del jueves fue ocupado por cuatro mujeres indígenas.
El pasado lunes, dos jóvenes mapuches resultaron heridos durante el desalojo por parte de la Policía de dos fincas que un grupo de comuneros habían ocupado en el municipio de Ercilla, situado a 570 kilómetros al sur de Santiago. Fernanda Marillán, de 12 años, resultó herida con perdigones en la espalda y las piernas, y Jacinto Marín, de 17, recibió ocho perdigones en la cabeza y tuvo que ser trasladado urgentemente al hospital comarcal de Angol, donde fue operado, según relató un portavoz de los afectados.
El funcionario de Unicef señaló a través de un comunicado difundido hoy que cuando los procedimientos policiales ocurren dentro de las comunidades "los policías se van a encontrar con niños, y ese tiene que ser un dato que ellos deben tomar en cuenta a la hora de diseñar el procedimiento en particular".
Asimismo, el organismo internacional señaló que espera que la iniciativa gubernamental destinada a enviar a La Araucanía a un equipo multidisciplinario para evaluar ayuda y asistencia a víctimas, considere apoyo especial para los menores de edad que se han visto afectados por los hechos de violencia.
Espejo explicó que los niños y adolescentes necesitan asistencia especial para recuperarse de los efectos de la violencia, ya que esta "les causa sentimientos de inseguridad, miedo, inestabilidad emocional, conductas regresivas que les afecta su normal desarrollo".
En las últimas semanas, la región de la Araucanía, la más pobre del país, ha sido escenario de diversos actos violentos en el contexto del llamado conflicto mapuche, la principal etnia indígena del país.
Desde los años noventa, algunos grupos de mapuches se enfrentan a empresas agrícolas y forestales por la propiedad de tierras que consideran ancestrales, aunque algunas de sus acciones también se han dirigido contra agricultores y pequeños empresarios.

