'Guerra en España. Prosa y verso, 1936-1945' es el título de este libro, de 700 páginas, basado en la edición que Ángel Crespo pudo sacar 'con mucha dificultad, con recortes y sin índice', en 1984, para Seix Barral, tras el hallazgo del material en el archivo de la Universidad de Puerto Rico.
Soledad González Ródenas ha revisado y ampliado el libro con numerosas novedades que suman casi 400 páginas más a este volumen, que publica Editorial Point de Lunettes, gracias a un intensivo trabajo en España y Puerto Rico de esta profesora.
Un libro con numerosas fotografías, que el propio Juan Ramón guardaba para este volumen, con el que se vuelve a poner en su sitio al premio Nobel, y es que el poeta de Moguer no vivió en una campana de cristal o en su torre de marfil como la leyenda contaba.
Así, este título contribuye a ampliar el conocimiento sobre el autor de 'Platero yo', algo muy necesario por el silencio y la ausencia en España que provocó su exilio y el régimen franquista con el que nunca estuvo de acuerdo. De hecho, 'nunca quiso volver', como recuerda el experto juanramoniano Juan Antonio Expósito.
'Ellos', dedicado a su familia; 'Libros de amor', donde el de Moguer se presenta carnal y erótico, como nadie lo hubiera imaginado, o 'La fuente pensativa', un poemario crucial de la etapa final del autor, con una poesía más meditativa y reflexiva.
Y también 'Álbum', con las imágenes de su vida y de donde se desprende su normal humanidad, cuestionada por tildarle de 'huraño' y 'egoísta', son algunos de los libros que se han publicado recientemente y que contribuyen a poner esa luz necesaria en la figura de uno de los poetas más grandes del siglo XX.
Comprometido con la República y las libertades, amigo y admirador de Azaña y de Fernández de los Ríos, crítico con los que les criticaban, como con Bergamín, al que acusaba de haber manipulado la muerte de Antonio Machado 'para beneficio propio' y de 'no tratarle como poeta sino como político'; con Ramón Gómez de la Serna o Jorge Guillén, a quien acusaba de falangista tras una amarga polémica. Así se refleja Juan Ramón en el libro, en palabras de González Ródenas.
También se detalla, a través de fotos y textos, los gestos que tuvieron Juan Ramón y su esposa Zenobia Camprubí, cuando estalló la guerra en el 36, y en agosto recogieron a 12 niños porque los orfanatos estaban desbordados. También desde Nueva York, ya desde el exilio, consiguieron, a través de una campaña de prensa, recaudar 2.000 dólares para que España ayudara con alimentos y ropas a los huérfanos.
Luego, en la segunda parte de la guerra, la pareja fue dando conferencias sobre sus ideas sociales, la libertad y la utopía por Argentina y Uruguay.
'Juan Ramón pensaba que el hombre y las ideas sociales avanzan gracias al arte, la cultura, la música... Él pensaba que el cultivo ético del hombre podía mejorar la sociedad y que incluso los políticos tendrían que estudiar arte y literatura para cultivar su espíritu', precisa a Efe Soledad González Ruano.
Para ella, los libros del exilio del poeta también demuestran que, aunque no hizo nunca poesía social, sí que están afectados por la situación española y el dolor que le provocaba ser un 'desterrado' -nunca decía exiliado- y por no poder expresarse en español'.
Otro de los hechos que aporta el libro, en el capítulo 'El allanamiento', es lo ocurrido en el 39, cuando acabó la guerra y entraron a su casa de Madrid tres escritores falangistas y le robaron todos los documentos que guardaba en carpetas, archivos, manuscritos, y otros objetos y cuyos nombres completos no le dejaron a Crespo incluirlos en la primera edición, según relata Soledad González.
Un secreto a voces del que este libro se hace eco y un hecho en el que presuntamente intervinieron Félix Ros, Carlos Martínez Barbeito y Carlos Sentís. Luego, al mes, Luis Felipe Vivanco puso todo a disposición del poeta en el Servicio de Propaganda y Publicaciones, según cuenta el propio Juan Ramón en el libro.
Carmen Sigüenza.