El pasado 23 de octubre, los fans del cine ‘gore’ esperaban ansiosos el estreno de la sexta entrega de ‘Saw’, saga iniciada en 2004 por James Wan que durante los últimos seis años se había convertido en una cita ineludible para los amantes de la vertiente más sangrienta del género fantástico.
El miércoles 21 de octubre saltó a los medios de comunicación la noticia: el film dirigido por Kevin Greutert y distribuido por Buena Vista International Spain había recibido la clasificación ‘X’ por parte del Ministerio de Cultura y sólo podría ser exhibido en las salas destinadas al cine porno (en España quedan un total de ocho). Desde ese momento, las 300 copias permanecen almacenadas a la espera de que se resuelva el recurso interpuesto por la distribuidora, recurso que decidirá el futuro comercial de una película condenada al ostracismo por hacer ‘apología de la violencia’, según la comisión de clasificación.
Esta película de mediano presupuesto e interés discutible (si tenemos en cuenta criterios estrictamente cinematográficos, la serie hacía tiempo que había caído en la repetición de una fórmula que a su vez bebía de fuentes como‘Seven’ o ‘El silencio de los corderos’) pasará a la pequeña historia de la exhibición en España por haber sido el primer largometraje clasificado ‘X’ por su contenido violento. Algo que no había sucedido con ninguna de las anteriores entregas, en las que el sadismo y la violencia explícita alcanzaban cotas notables.
En países como Estados Unidos, al que siempre se ha criticado la rigidez de su sistema de clasificación y el empleo de la ‘tijera’ censora, la película ha sido estrenada con la ‘R’ que obliga a los menores a ir acompañados de un adulto. En España, el sistema de clasificación se rige por el artículo 9 (‘Publicidad de la clasificación de las películas y obras audiovisuales’) de la Ley 55/2007 del 28 de diciembre, popularmente conocida como Ley del Cine.
En el párrafo 2 de la ley se estipula que ‘las películas y demás obras audiovisuales de carácter pornográfico o que realicen apología de la violencia serán calificadas como películas 'X'. La exhibición pública de estas películas se realizará exclusivamente en las salas 'X', a las que no tendrán acceso (...)los menores de 18 años, debiendo figurar visiblemente esta prohibición para información del público'.
Según fuentes del Ministerio de Cultura, para determinar la clasificación por edades de una película hay una comisión de clasificación (formada en la actualidad por seis personas) que representa el espectro general de los espectadores españoles. No son, por lo tanto, expertos en cine. Esta comisión se encarga de visionar todo lo que se va a exhibir y realiza una consideración previa en función de su criterio personal.
El dictamen resultante es una recomendación, no obligatoria, que deberá ser confirmada por el director del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales (ICAA), Ignasi Guardans. La nueva Ley del Cine incluirá una calificación para menores de 16 años que todavía no se ha puesto en práctica. Buena Vista ha interpuesto un recurso de reposición ante la autoridad administrativa que se deberá resolver en el plazo de un mes.
De los cinco miembros de la comisión, que se renueva cada dos años y cobran por la elaboración del informe de cada película vista, tres de ellos votaron a favor de la ‘X’ y dos se decantaron por la recomendación para mayores de 18 años (otro de los miembros integrantes de la comisión no asistió al visionado).
El 14 de enero, la comisión será sustituida por otra, que deberá ser escogida por Guardans, encargado de elegir a los candidatos. El funcionamiento de la comisión plantea algunos interrogantes acerca de la falta de criterios objetivos en la elaboración de la recomendación o los mecanismos de selección de la misma.
El mismo día en que se tenía que estrenar el largometraje de la polémica, volvió a las pantallas españolas ‘La naranja mecánica’. ¿Qué clasificación hubiera obtenido la película de Stanley Kubrick en la actualidad? ¿ Por qué la comisión no ha considerado ‘apología de la violencia’ el comportamiento poco edificante de los ‘malditos bastardos’ de Tarantino?. El caso de ‘Saw VI’ sienta un triste precedente que nos debería poner en guardia ante la manifiesta arbitrariedad del sistema de clasificación vigente.