En un comunicado la CEP también abogó por mejorar la transparencia en la financiación privada de las campañas electorales, reducir el período de tiempo de éstas y la 'agresividad' de la propaganda.
Desde 1994, la Iglesia católica promueve, junto a la Fiscalía General Electoral, la firma de un pacto ético electoral entre los distintos candidatos a la Presidencia para atemperar el tono de la campaña, como ocurrió en las elecciones de ese año, de 1999 y de 2004.
En el pasado proceso electoral, que empezó a principios de enero y finalizó con las elecciones generales del 3 de mayo, no se consiguió que los candidatos a la Presidencia suscribieran el acuerdo, en una campaña marcada por su contenido violento.
Los obispos católicos sostuvieron que las expectativas de la población sobre la capacidad de respuesta del nuevo Gobierno 'son muy altas' y que esto 'exige respuestas' para que 'no se produzca una nueva decepción que afecte todavía más la confianza en las instituciones políticas, sociales y económicas del país'.
Según ellos, ahora es el momento de 'la responsabilidad, del compromiso, sin pensar en espacios políticos ni en repartos de prebendas'.
'Es fundamental fortalecer la gobernabilidad con políticas públicas claras, basadas en modelos económicos que hagan énfasis en el carácter distributivo de los recursos', apunta el comunicado.
La Iglesia panameña señaló como principales retos que debe afrontar el nuevo Gobierno la violencia, la inseguridad, la ausencia de equidad, la impunidad, el deterioro del sistema educativo, el aumento del costo de la vida, además de la crisis económica mundial.
El pasado 1 de julio, el nuevo presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, tomó posesión del cargo que ocupará hasta 2014, después de ganar las elecciones con cerca el 60 por ciento de los votos.