FICHA DEL FESTEJO. Dos toros para rejones de los Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez, aceptablemente presentados y de buen juego aunque yendo a menos, y cuatro en lidia ordinaria de los Hermanos Pedro y Verónica Gutiérrez Lorenzo, terciados, bajos de raza y escasos de fuerzas, de poco juego salvo el último, el único que tuvo contenido.
El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza: rejón trasero y caído (gran ovación tras petición de oreja); y pinchazo y rejón (una oreja con petición de la segunda).
Julio Aparicio: estocada (ovación); y pinchazo y estocada (silencio).
Cayetano Rivera: metisaca en los bajos, pinchazo, estocada 'que hace guardia' y tres descabellos (silencio tras un aviso); y estocada (una oreja tras un aviso).
En cuadrillas, Ángel Otero saludó tras banderillear al primero.
La plaza tuvo media entrada en tarde de nubes altas, ligera brisa y agradable temperatura.
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TRIUNFALISMO Y FRIVOLIDAD
La decepción asomó antes incluso de que los toreros pisaran el albero. Media entrada escasa de público, ¿achacable a quién? Ahora resulta que tantas apariciones de Cayetano Rivera en los medios 'rosas' no dan para llenar la plaza de Alicante en domingo de feria, y en un cartel reforzado por el número uno del rejoneo. Quizás Aparicio tiene menos tirón aunque esté atravesando un momento dulce en su carrera.
Aunque el verdadero desengaño en la tarde fueron los toros de la llamada lidia ordinaria (para los toreros de a pie) y, todavía más, la escasa capacidad de Cayetano para resolver.
Fallaron los astados de los hijos del 'Niño de la Capea', mansitos y flojos, sin contenido ni emoción. Y falló Cayetano, sin recursos ni valor para hacer frente a la situación en su inválido primero, y desaprovechando las buenas embestidas del sexto, el único toro potable en la tarde. Aparicio al menos estuvo en los detalles, incluso más allá, con una disposición poco frecuente en los toreros llamados de arte como es su caso.
La tarde tuvo también como protagonista destacado a Pablo Hermoso de Mendoza, que cumplió dos faenas de mucha seguridad, arrojo y acierto en todas las suertes. No se entiende la negativa del presidente a concederle la primera oreja del toro que abrió plaza, pedida por la mayoría. Y en el cuarto fue un pinchazo previo al rejón final lo que hizo que no cortara el doble trofeo, esfumándose una merecida Puerta Grande.
Hermoso, que repitió sólo a 'Pirata' para las cortas y en la suerte suprema, lució con 'Chenel' en quiebros y galopes muy comprometidos, resolviendo por dos veces por dentro con sendos cambios al pitón contrario, atacó con 'Ícaro' muy en corto, quiebros también con 'Silveti', y 'arrimón' con 'Caviar', este último el caballo de las piruetas en la cara del toro.
Dos faenas de mucha torería por parte del jinete y su cuadra. Y de ahí la frustración de no verle al final en la Puerta Grande.
De Aparicio, quede claro, hay que destacar también las ganas y las buenas maneras que lució en el primero de su lote, toro que no terminó de humillar, que no pasaba de las medias arrancadas, y que reponía las embestidas. Pues así y todo la actitud de Aparicio fue muy buena, queriendo en todo momento, y dejando aroma en los pases sueltos que pudo robarle. Lástima que el quinto no dio ni para eso, un inválido total, que encima 'se metía' por el pitón izquierdo. Otro error del presidente fue no echarlo para atrás.
Y Cayetano, lo más frustrante. Aún con la disculpa de que su primer toro tampoco se tenía en pié, anduvo en éste despegado y sin ánimo.
Con el sexto, la excepción del pobre envío de los hijos de la familia Gutiérrez Lorenzo, planteó faena con la misma falta de compromiso. Otra vez la misma falta de ajuste, toreando sin cintura, en línea. Cayetano dio muchos pases, sin embargo, sin poso, acompañando la mayoría de las veces, tropezados muchos de ellos, faltos de hilván. El único encanto, algún remate suelto como dos cambios de mano al principio y al final de faena, alguno de pecho, y nada más.
Se le fue el toro, aunque le dieron la preceptiva oreja pedida por las seguidoras. Lo típico en ambiente triunfalista y frívolo de plaza 'de segunda'. Ya podía haber aflojado también el presidente con el rejoneador, o ponerse en su sitio con Cayetano. O todos, o ninguno.