Bajo el título 'Narrar imágenes/Dibujar historias', la exposición se compone de los trabajos elaborados durante los últimos nueve meses por estos artistas que, según su comisaria, Estrella de Diego, han 'roto las barreras entre la teoría y la práctica y han intentado subvertir los roles tradicionales de artistas y críticos'.
La Academia, fundada en el siglo XIX, da a conocer cada año el talento de sus becarios con una exposición, que en esta edición por primera vez logra 'conquistar' sus jardines con las exhibición de vídeos con proyectos arquitectónicos que combinan las reflexiones de los artistas durante su estancia en Roma y su historia anterior.
Más novedades de esta edición son la inclusión de los estudios elaborados por historiadores, arqueólogos y restauradores presentados de una forma visual para que el visitante conozca sus trabajos.
Asimismo, este año la música cuenta con su propio espacio, que, según su 'ocupante', Iñaki Estrada Torío (San Sebastián, 1977), es un 'collage de sonidos' con el que explora su propia curiosidad, a través de la descomposición de los mismos.
Otra de las salas de la Academia alberga la exposición fotográfica de Fernando Maquieira (Puertollano, 1966), que con 'Fe' reflexiona sobre 'qué motiva a ciertas personas a encerrarse de por vida en un convento'.
A través de una serie de ocho retratos, Maquieira logra captar la actitud, la esencia y la inspiración de diferentes religiosos, prestando especial atención a los códigos de vestuario que 'dan visibilidad a la invisibilidad de la fe'.
'These are no real ruins' es el título del proyecto de Manuel Saiz (Logroño, 1961), que con su obra remarca la contraposición entre la idea que inspira Roma 'donde hay mucho pasado, hecho con una perspectiva de futuro constante, donde las cosas están hechas para durar, y el arte contemporáneo donde el pasado no interesa y es efímero'.
Se trata de una 'obra que surge del encuentro con la ciudad' y que investiga el carácter y el significado de las ruinas, mostrando las fases que éstas atraviesan de forma acelerada, a través de un vídeo instalación.
Ingrid Buchwald Eguia (Tolosa, 1980), por su parte, explora las diferentes funciones de los tejidos, como su 'labor protectora' o su 'utilización como insignia de poder'.
Los arquitectos Iñaqui Carnicero (Madrid, 1973) y Héctor Fernández Elorza (Zaragoza, 1972) 'ocuparán' el jardín de la Real Academia de Roma, con tres proyecciones de ámbito muy diferente.
Mientras el proyecto de Fernández Elorza investiga la influencia de Roma y lo clásico en los arquitectos escandinavos de finales de siglo XIX y XX, Carnicero analiza 'los factores que alteran la percepción en la escala arquitectónica'.
Por último, ambos han colaborado en una proyección que 'combina dos miradas a través de dos medios diferentes como son el dibujo y la fotografía' y que muestra la imagen de un mismo lugar expresada a través del lápiz de Fernández Elorza y el objetivo de Carnicero.
Con esta exposición la Real Academia de España en Roma, vinculada a la Real Academia de San Fernando de Madrid, sigue fiel a su tradición de promoción y apoyo a los talentos del arte español, ya que por ella han pasado músicos como Ruperto Chapí y Tomás Bretón y pintores como Francisco Pradilla y Joaquín Sorolla.
Ha contado además con no menos ilustres directores como los escritores Ramón María del Valle Inclán y el Marqués de Lozoya, como se conocía a Juan de Contreras y López de Ayala, o el escultor Mariano Benlliure.