En las relaciones entre las mujeres y los hombres, suelen intervenir en diversos grados los cinco sentidos clásicos del cuerpo, que nos permiten ver, oír, sentir, paladear y oler al mundo que nos rodea y a nosotros mismos.
Además, en las atracciones y rechazos que se producen entre las hembras y machos de la especie humana, el denominado “sexto sentido”, la intuición, suele tener una participación importante, mientras que “el sentido común” suele brillar por su ausencia.
En cambio, hay un sentido que puede deparar revelaciones insospechadas, como demuestran los últimos estudios: el olfato.
La investigación olorosa en Suiza
La investigación efectuada en Suiza por la compañía Firmenich, situada en Ginebra, ha arrojado resultados sorprendentes al analizar y comparar los olores axilares de mujeres y hombres, en base a lo que han elaborado desodorantes específicos para cada sexo.
Los investigadores, dirigidos por el doctor Christian Starkenmann, tomaron muestras del sudor de las axilas de 24 hombres y 25 mujeres, después de que tuvieran quince minutos de sauna o de ejercicio en bicicleta, y descubrieron que los hombres huelen a queso, mientras que el olor de las mujeres se asemeja al de uvas o cebolla.
El olor de las axilas
En el estudio de la compañía han participado científicos respetados en el campo de la otorrinolaringología, y se ha comprobado que el sudor femenino posee gran cantidad de un compuesto inodoro que contiene azufre, y que al mezclarse con una bacteria que suele encontrarse en las axilas, se convierte en otro compuesto que huele a cebolla.
Mientras que los varones, por su parte, producen una mezcla de compuestos diferente, entre los que destaca un ácido que despide un aroma acre parecido al del queso, cuando entra en contacto con las enzimas que producen las bacterias de la axila.
No obstante, algunos científicos opinan que el experimento de Firmenich no daría el mismo resultado si se efectuara en otros países, ya que la producción de estos compuestos olorosos puede depender de factores que varían, como la dieta (que difiere según las culturas, costumbres y región geográfica) o los genes.
La otra investigación en EE.UU.
Otra investigación reciente, realizada en la estadounidense Universidad de Rice, en Houston, Texas, demuestra que el sudor humano no sólo es una cuestión de desodorantes, sino que puede transmitir una gran variedad de significados.
Según este trabajo, el cerebro de la mujer es capaz de descifrar el código de los distintos olores del sudor masculino, incluido el sexual, y existen varias áreas cerebrales relacionadas con el proceso emocional que incluye la información olfativa.
Para llevar a cabo esta investigación, que confirma una vez más el vínculo entre el cerebro, el olfato y las emociones, se recurrió a diecinueve voluntarias que accedieron a oler distintos aromas, entre los que se encontraban el suyo propio y el extraído de las glándulas sudoríparas de un hombre, para que los científicos pudieran analizaran sus efectos en el cerebro.
El estudio dirigido por la profesora Denise Chen ha confirmado que los cerebros femeninos son capaces de "procesar y codificar" el sudor sexual de los hombres.
Así comprobaron que en la interpretación de los olores participan varias partes del cerebro: la región fungiforme derecha, la orbifrontal derecha y la parte derecha del hipotálamo, una zona que está vinculada a la motivación y al comportamiento sexual.