La doble vida que algunos famosos llevan, les hace parecer victoriosos en el campo profesional y dueños de una vida personal insuperable. A simple vista la fama trae de la mano una condición económica favorable, prestigio y privilegios que sólo una estrella puede imaginar. Pero la realidad es otra, y la popularidad puede llegar a ser un arma de doble filo que lleva consigo una vida profesional fructífera, pero también una vida personal caótica.
El ejemplo está en la larga lista de personajes famosos que, aún disfrutando de una carrera extraordinaria, no consiguen que sea suficiente para lograr la felicidad, y el vacío interno (o los vicios a los que se agarran para salir adelante) les conducen a una sola meta: la muerte.
Artistas de la talla de Van Gogh o Virginia Woolf, no aguantaron tanta admiración y terminaron con su vida. Ambos padecían trastornos mentales, que aunque precisamente estos problemas fueran el motivo que les llevó a la locura, les convertía a su vez en personas dignas de gran admiración. Otros casos son más incomprensibles. Kurt Cobain o Michael Hutchence eran jóvenes artistas, que lideraban bandas de música que a día de hoy sigue siendo un éxito, o Lucy Gordon, una joven actriz británica que decidió suicidarse hace unos días con proyectos pendientes.
¿Leyendas urbanas?
Aunque oficialmente no hay datos que respalden la teoría del suicidio como causa de la muerte de muchas celebridades, su polémica trayectoria, o las extrañas circunstancias de su fallecimiento, han levantado tal controversia que muchos consideran su muerte como un claro suicidio.
Una sobredosis accidental de medicamentos recetados fue la causa de la muerte del actor Heath Ledger, que murió con 29 años en lo más alto de su carrera profesional. Las primeras reacciones publicadas en los medios de comunicación apuntaban a un posible suicidio. El vocalista del grupo de rock The Doors, Jim Morrison, fue encontrado muerto en la bañera de su piso en París. No hubo autopsia y se declaró que falleció por un paro cardíaco, pero hay más versiones de su muerte, y entre ellas que murió de SIDA, e incluso se habló de un suicidio.
Marilyn Monroe, Anna Nicole Smith, ex conejita de Playboy que se ahogó con su propio vómito tras una excesiva ingesta de antidepresivos, o incluso, yendo al terreno nacional, Antonio Flores, Carmina Ordoñez o Erika Ortiz, son ejemplos de personajes públicos de los que se especula un posible suicidio. Sus vidas personales tenían una nota de tragedia, que remataron, voluntaria o involuntariamente con un desgraciado final.