Cuatro fuertes seísmos de 6,9, 6,7, 6,0 y 4,9 grados en la escala Richter sacudieron este jueves la zona centro sur de Chile, entre las regiones de Coquimbo y de Los Lagos, el 80 por ciento del territorio, causando grandes muestras de pánico en la población y obligando a las autoridades a emitir una alerta de tsunami en las ciudades afectadas.
La situación generó conmoción justo en el momento en que este país sudamericano vivía el cambio de mando presidencial, ya que el empresario Sebastián Piñera juraba en el Parlamento tras recibir el mando de la médico socialista Michelle Bachelet.
Si bien en un principio se dijo que el mayor seísmo había sido de 7,2 grados, tras algunos minutos, la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) corrigió las cifras a la baja y entregó las intensidades definitivas, al tiempo que sumó un cuarto seísmo a los tres más fuertes que se sintieron primero.
Los temblores, posiblemente réplicas del terremoto del pasado 27 de febrero, provocaron la inmediata reacción de la Armada chilena y de las autoridades civiles de emergencia, que decretaron alerta de maremoto y, en cada zona costera del país, instaron con megáfonos y a viva voz a las personas a escapar hacia las partes altas de las ciudades y pueblos.
La situación causó gran alarma y se registraron escenas de pánico entre la población que no ha dejado de padecer los fuertes seísmos iniciados con el "megaterremoto" de hace 13 días, especialmente en aquellos lugares donde los maremotos del 27 de febrero costaron la vida a cientos de personas.
En la capital chilena, fueron evacuados los edificios céntricos, se sintieron decenas de sirenas de bomberos y ambulancias, y muchas empresas públicas y privadas permitieron a sus empleados abandonar las oficinas para impedir situaciones de mayor emergencia. Asimismo, se informó de derrumbes y caídas de muros que habían quedado semidestruidos con el primer gran seísmo.
El Príncipe Felipe, testigo del seísmo
Los invitados a la asunción del flamante mandatario chileno, Sebastián Piñera, vivieron momentos de susto, consternación y desconcierto.
El primero de los temblores, de magnitud 6,9, sorprendió al Príncipe Felipe de Asturias haciendo su entrada al Congreso de Chile, que se ubica en la costera ciudad de Valparaíso. El representante español se quedó parado por unos momentos como sin saber qué hacer y mirando hacia el techo del Congreso, a la espera de que pasara el temblor.
Los asistentes a la asunción de Piñera abandonaron por breves momentos el edificio del Congreso hacia los patios externos y la calle. Los primeros temblores sucedieron pocos minutos antes de que Piñera asumiera y continuaron durante gran parte de la ceremonia. "Asustó mucho", dijo a Reuters el presidente de Colombia, Alvaro Uribe.
Los temblores se dieron 12 días después que un sismo de magnitud 8,8 sacudiera el centro y sur de Chile y generara tsunamis. Estos hechos dejaron unos 500 muertos identificados en el país. "Uno se toma las cosas con serenidad, pero obviamente no estamos acostumbrados a aquello (...) No se puede negar que fue una sesión bastante movida", dijo a periodistas el mandatario ecuatoriano Rafael Correa.
El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, y su homólogo boliviano, Evo Morales, miraron al techo con expectación en el momento en que uno de los sismos sacudió el salón de ceremonia del Congreso. Por su parte, el mandatario peruano, Alan García, mostró una visión particular de los hechos vividos en la asunción de Piñera. "Para mí ha sido un honor, que lo sepan desde Rancagua hasta Arica y Puerto Montt, compartir unos momentos de movimientos sísmicos aquí", señaló.