El presidente del PP, Mariano Rajoy, ha hecho un duro balance de la Presidencia española de la Unión Europea que se inició el pasado 1 de enero y que concluirá el próximo día 30. Según Rajoy, se ha 'saldado con una decepción' porque no se han cumplido los objetivos previstos. Es más, recalcó que España ha terminado con 'una economía intervenida desde el exterior' que la sitúa en una 'posición de protectorado', debido a que los países de la UE 'no se fiaban' de la forma de gobernar de José Luis Rodríguez Zapatero.
'Ha sido una Presidencia de bajo nivel, deslucida, que ha pasado inadvertida para la mayoría de los ciudadanos, con una mediocre gestión política', declaró Rajoy en el Pleno del Congreso, durante del debate sobre el Consejo Europeo.
El líder de la oposición afirmó que 'lo más importante' de esos seis meses fue la 'creación de un paraguas de asistencia financiera' a Grecia 'para evitar el contagio a España y Portugal'. 'Desde ese momento, la política económica española pasa a estar en una situación de práctico protectorado', reiteró, para agradecer que los 'socios' de España hayan tenido 'la gentileza de no añadir más leña al fuego' dada 'la fragilidad' de la economía española.
Para Zapatero, el balance ha sido satisfactorio
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha realizado sin embargo un primer balance 'satisfactorio' porque España ha conseguido sentar 'un buen precedente' para presidencias rotatorias posteriores. Y ha criticado las palabras del líder de la oposición.
Zapatero le reprochó tener una visión "antigua", y "decimonónica" de las relaciones internacionales y de la Unión Europea. El presidente afeó a Rajoy que, en el fondo, no le interesa la Unión Europea, ni los ciudadanos ni la crisis financiera, sino "sólo tiene el manual de la descalificación" para desgastar al Gobierno.
España, según el presidente, se fijó dos objetivos: contribuir a la 'más pronta y diligente puesta en marcha del Tratado de Lisboa' y de las nuevas instituciones que introducía y 'reforzar la coordinación económica' entre los Estados miembros 'para combatir más eficazmente la crisis' e 'impulsar la recuperación' de la economía europea.
Zapatero subrayó que España rehuyó de llevar a cabo 'un liderazgo personalista' porque era el turno delas nuevas instituciones que introducía el Tratado de Lisboa, en particular el presidente permanente de la UE, Herman van Rompuy, y la Alta Representante de Política Exterior, Catherine Ashton.
Entre los objetivos conseguidos, subrayó el acuerdo con el Parlamento Europeo que 'debería permitir' el voto favorable de la Eurocámara al lanzamiento del servicio europeo de acción exterior en el próximo pleno que celebre en julio, con lo que quedaría 'conformado' este nuevo instrumento.
Destacó las celebraciones de las cumbres con Rusia, Japón, Pakistán, Canadá y Marruecos -la primera que la UE celebraba con un país 'mediterráneo y árabe'-, así como las mantenidas con América Latina y Caribe, México, Chile, Mercosur, Centroamérica, Comunidad Andina y Cariforum.
... aunque no pudo reunirse a la UE con Obama
Zapatero reconoció que la cumbre con Estados Unidos no se pudo celebrar por la proximidad de la cita anterior, que había sido en noviembre, y por la agenda de la Administración Obama, ni tampoco la de la Unión por el Mediterráneo, aplazada por el 'deterioro' del clima en Oriente Próximo.
No obstante, destacó que con Estados Unidos se han conseguido avances en asuntos de justicia e interior, se ha adoptado una declaración conjunta para la lucha contra el terrorismo, y se firmará mañana el acuerdo de servicios aéreos.