Los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía. Alberto Ruiz-Gallardón quizás sea el hombre que mejor ha comprendido las palabras del periodista y filósofo José Ortega y Gasset. Madrid 2016 se quedó en un esfuerzo no inútil -pero a fin de cuentas esfuerzo- que ha teñido a la ciudad de melancolía. Las claves de la no elección de Madrid para albergar los Juegos Olímpicos son varias:
1. La esperanza se basaba en un error.
En Singapur, Londres se adjudicó la organización de los Juegos Olímpicos de 2012 por un fallo en la votación de las ciudades candidatas, según aseguró el israelí Alex Gilady, miembro del Comité Olímpico Internacional (COI).
En declaraciones a la BBC, el miembro del COI aseguraba que un error en las votaciones del delegado griego del COI Lambis Nikolaou, quien presionó el botón equivocado y dio un voto a París en vez de a la capital española. De hecho, Mikolaou llegó a levantarse de su butaca para advertir de su fallo al presidente del COI, Jaques Rogge, pero no había vuelta atrás. El incidente dejó a Madrid fuera de la ronda final -a la que accedieron Londres y París- y también un extraño sabor en la boca a la candidatura española que también valoró la posibilidad de que en 2016 el COI enmendase la 'olímpica chapuza', y otorgase los Juegos a Madrid.
2. Rotación de continente.
La elección de Londres 2012 cerraba la puerta a muchas capitales europeas a presentarse en la organización de los Juegos de 2016,era de locos pensar que el COI rompiese la regla no escrita de rotar de continente. Algo que no dejaba de producirse desde 1952, la historia pesa demasiado.
París optó por reservarse el cartucho para 2020, Roma ya vislumbraba la posibilidad para el citado año, tras ver que en 2016 los Juegos serían previsiblemente para una ciudad no europea. Todos parecían tenerlo claro, incluso el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, quien se dejó convencer por Jacques Rogge.
3. Cumbre Gallardón- Rooge en Lausanne.
Aquí nació Madrid 2016. El alcalde de Madrid logró entrevistarse personalmente con el presidente del COI, Gallardón quería matar todas las dudas: por lo que le preguntó a Rogge de forma clara y directa si la rotación de continentes resultaría determinante para la designación de 2016. El presidente del COI no sólo negó que fuese algo decisivo, sino que animó a Madrid a presentar una nueva candidatura. La respuesta cautivó al alcalde, quien no pensó que quizás Rogge estaba en su papel; una elección de sede para 2016 sin ningún candidato europeo hacía menos atractiva la cita de Copenhague.
4. El prestigio de Alberto Ruiz Gallardón.
El alcalde volvió a Madrid con la idea de volver a intentarlo, encontrar 34 millones de euros para relanzar el proyecto no sería difícil para un alcalde acostumbrado a moverse con mucha soltura entre bancos y empresas privadas. La transformación que ha sufrido Madrid en los últimos años se debe a ello.
Además, Gallardón tenía la oportunidad de volver a promocionar Madrid y liderar un proyecto internacional desde el Consistorio. Su futuro dentro del PP también estaba en juego, nunca lo escondió y reconoció que le pidió a Mariano Rajoy compatibilizar la Alcaldía con un puesto de diputado a nivel Nacional. Gallardón asumió el proyecto como suyo, lograr que Madrid fuese olímpica le posicionaba en primera línea para el despegue dentro del Partido Popular.
5. Pérdida de influencia de Samaranch dentro del COI.
El despegue de Gallardón se topó también con el aterrizaje de Juan Antonio Samaranch. El presidente de honor del COI no logró ser la baza deseada, principalmente porque su edad ha mermado su capacidad de influencia. Menos viajes, menos conversaciones, menos conocimientos de quienes son los nuevos miembros del COI.
A pesar de ello, Samarach protagonizó el discurso más emocionante de la candidatura española: "Sé que estoy cercano al final de mi tiempo. Quiero pediros que consideren la concesión a mi país, la honra y la responsabilidad de organizar los Juegos Olímpicos y Paralímpicos a nuestro país". Las palabras de Samarach fueron conmovedoras, pero lejos queda su poder de influencia que fue lo que logró el sueño de Barcelona 92, las primeras olimpiadas de la era moderna que cambiaron la concepción de las mismas. Un referente para las ciudades que recogieran el testigo.
6. ¿Madrid 2020?
Madrid es la única capital europea que no ha albergado unos Juegos Olímpicos. El dato puede pesar tanto como el mapa de Lula. El mapa de la vergüenza. Durante la puesta en escena de Río 2016, el dirigente brasileño desplegó un demoledor mapa mundo. Círculos y más círculos, salvo en África y Suramérica. La deuda era histórica y moral. Río logró vencer. Ahora Madrid puede cambiar su discurso, el COI tiene una deuda con la capital de España.