El apoyo a la misión militar española en Libia es total. Así se ha evidenciado durante la votación llevada a cabo en el Congreso de los Diputados en el que la mayoría de fuerzas políticas han mostrado su conformidad con dicha intervención. Ya ayer, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció que la intervención obtendría el apoyo casi mayoritario de la Cámara, a excepción de Izquierda Unida, que considera que entrar en Libia es como invadir Irak. Ante estas críticas la ministra de Defensa, Carme Chacón, ha defendido que el ataque a Irak se basaba "en mentiras" y éste "en hechos".
Tras más de dos horas de debate, 336 diputados han votado a favor de la participación española, 3 han expresado su rechazo y ha habido una abstención, por equivocación, de un diputado del PP. De esta forma el Parlamento ha dado luz verde para que cerca de 500 militares españoles participen durante un mes en el control de la zona de exclusión aérea y tres meses en el embargo de armas, dentro de la operación 'Amanecer de la Odisea'.
El Congreso ha autorizado con el apoyo de todos los grupos, salvo IU y BNG, la participación española en la operación militar en Libia, en un debate en el que el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha defendido la legalidad y legitimidad de la misión basada en 'un principio humanitario'.
De forma previa a la votación, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha solicitado el apoyo de la Cámara defendiendo la legalidad y la legitimidad de la intervención militar.
Chacón defiende una intervención "corta"
La ministra de Defensa, Carme Chacón, ha asegurado que las misiones militares en Libia y en Irak "no tienen nada que ver" porque la que se ha puesto en marcha contra Muamar el Gadafi se apoya en "hechos" y la que derrocó a Sadam Husein se basó en las "mentiras" de las armas de destrucción masiva.
Chacón, en declaraciones a TVE ha recordado además que la operación para controlar el espacio aéreo libio cuenta con el aval de la ONU, del Parlamento español y de la ciudadanía, al contrario que lo que ocurrió en 2003 con la misión en Irak que respaldó el ex presidente del Gobierno José María Aznar.
"A Libia, vamos con unos hechos ciertos, que es la masacre de Gadafi sobre su propia población, y a Irak nos llevaron con mentiras, las famosas armas de destrucción masiva que nunca existieron. Las opiniones son subjetivas y los hechos son muy rotundos", ha distinguido. Ha asegurado, además, que la intervención se prevé corta.
"Poner fin al genocidio"
La intervención en Libia no busca expulsar al coronel Gadafi del país, sino "poner fin al genocidio contra su pueblo". Así de tajante ha sido el presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados, donde ha defendido la "legalidad" y la "legitimidad" de la intervención militar en Libia, que, ha dicho, se basa en "un principio humanitario".
Con estos argumentos, Zapatero ha pedido al pleno del Congreso autorización para que los militares españoles participen un mes en el control de la zona de exclusión aérea y tres meses en el embargo de armas.
Según ha explicado, ambos plazos son prorrogables y, "si las necesidades de la operación internacional lo exigiesen, el Gobierno acudirá de nuevo a solicitar la autorización de la Cámara".
"Hasta ahora (la misión) ha surtido efecto, al menos parcialmente. Parece que se han detenido los ataques indiscriminados y, eventualmente, se ha producido algún repliegue. Pero el mensaje sigue siendo el mismo: mientras exista el riesgo de que Gadafi vuelva a atacar a su pueblo aplicaremos la fuerza necesaria para impedirlo", ha advertido.
Vuelve el 'no a la guerra'
Varias personas que se encontraban sentadas en la tribuna de invitados del hemiciclo del Congreso han proferido gritos de 'no a la guerra' y han sido desalojadas tras la votación en la que la Cámara ha avalado la participación española en la misión internacional en Libia.
Ha sido después de que el presidente del Congreso, José Bono, diera lectura al resultado de la votación y diese por levantada la sesión cuando estas personas, casi todas mujeres, han comenzado a expresar su rechazo a esa intervención con gritos de 'no a la guerra'.
Cuando la Policía las desalojaba de la tribuna, han repetido gritos de 'socorro' y una de ellas ha dicho en voz alta: 'Soy una ciudadana libre'.