Los científicos, dirigidos por Andrew Mehle y Jennifer Doudna, explican que la polimerasa del virus de la gripe, constituida por las proteínas virales PB1, PB2 y PA, ayuda a determinar la facilidad de los virus para infectar a los organismos.
En particular, una mutación en PB2, que sitúa al aminoácido lisina donde suele residir el glutamato, suele ser necesaria para que los virus de la gripe aviares y porcinos infecten a los humanos. Pero el H1N1 no tiene esta mutación.
Los investigadores descubrieron una mutación diferente en la subunidad PB2 de H1N1 que contiene serina y arginina. Esta mutación, denominada polimorfismo SR, aumenta la actividad de la polimerasa viral y la replicación viral en cultivos de células humanas, incluso cuando se añadía a los virus de la gripe las células humanas que lo bloquean.
Los autores sugieren que estas adaptaciones podrían ayudar a explicar cómo los virus H1N1 pasaron a los humanos y podría indicar que el virus H1N1 es capaz de desarrollar mutaciones adicionales que podrían mejorar su habilidad para replicarse en humanos.