- Como presidente de la Conferencia Episcopal le agradará que el jefe del Gobierno participe en un acto religioso, aunque sea en Washington.
Si le respondiera con una expresión popular diría que nunca es tarde si la dicha es buena, pero prefiero pensar que los designios de Nuestro Señor son inescrutables.
- Pues menos mal que Rodríguez Zapatero le da una buena noticia a la Iglesia con lo del Desayuno Nacional de Oración.
No echemos las campanas al vuelo, ni pensemos que sólo en Estados Unidos hay un encuentro cordial de la sociedad civil con la religiosa. ¿Que allí se reúnen lo poderosos una vez al año para rezar por el bien de América y del mundo? Pues yo todos los días, en la Santa Misa, elevo mis plegarias por España y quienes rigen sus destinos.
- O sea, ¿que reza por Zapatero?, ¿y por Bibiana Aído?, ¿y por...?
No frivolice usted mis palabras, por Diosss.
- Como ha dicho que en sus oraciones tiene presentes a nuestros gobernantes...
Pero no a todos, comprenda usted, porque son demasiados. ¿Dónde tendría que poner el tope: en los ministros, en los alcaldes, en los concejales...? Para todos pido la iluminación del Espíritu Santo pero sin citarlos por su nombre, claro está.
- Si los ministros se alejan de la religión ¿no pueden los eclesiásticos acercarse a ellos?
Ya me gustaría, por ejemplo, que hubiera un capellán en la Moncloa, ¡pero quieren suprimir hasta los capellanes castrenses, dejando los Ejércitos sin esos sacerdotes que tanto confortan los espíritus de nuestros soldados!
- Eminencia, ¿considera que la Casa Blanca ha obrado un milagro poniendo a rezar a Zapatero, algo que la Iglesia española y el Vaticano no han conseguido en seis años?
Nunca hemos pretendido una foto del presidente rezando. Como pastores de la Iglesia lo que nos importa de Rodríguez Zapatero son sus actos que contravienen la ley divina.
- Eso suena muy fuerte.
Más fuerte y más perverso resulta legislar contra la familia, contra la moral, contra los nasciturus, contra la libertad de enseñanza...
- Tienen usted un rosario de quejas, y nunca mejor dicho.
¡Ay Jesússs! Solo desde el seno de la Iglesia se aprecia el daño que la política laicista ocasiona a las almas.
- ¿Puede decirse que el presidente español es un gobernante anticlerical?
Habría que matizar, hijo, habría que matizar. Como gallego que soy le respondería que muy gustosamente impartiría catequesis a Rodríguez Zapatero.
- A lo mejor en el Desayuno de Oración ha aprendido y ya no necesita esas lecciones de doctrina cristiana.
No sé, no sé. ¿Por qué ese entusiasmo en acudir a la cita litúrgica del movimiento The Family en Washington, mientras desprecia las multitudinarias misas de la familia que celebramos cada año en la madrileña Plaza de Colón?
- Es que a las misas de la Plaza de Colón no asiste Obama.
Ay, ay, ay... Ahí se nota la falta de humildad cristiana. Por eso le digo que Zapatero sería un excelente catecúmeno. Si aceptara nuestra enseñanza seguro que todo iría mejor.