- O sea, que vuelve a los ruedos.
Así es. Si Dios quiere, el 20 de febrero arranco temporada en Madrid.
- Si Dios quiere y si el tiempo no lo impide, como rezaban los carteles...
Lo del tiempo me la sopla, ja, ja, ja, porque reaparezco en la plaza de Vista Alegre, que es cubierta.
- Bueno, pues entonces digamos que Si Dios quiere y con permiso de su señora.
¡Pero cómo zoi los periodistas! Ziempre con lo mismo. Déhate de tonterías y vamos a llevarnos bien. Si haces bien la entrevista te regalo un jamón, ja, ja, ja.
- Yo no sé si habrá evolucionado o no en el arte de Cúchares, pero no ha perdido su simpatía y habilidad para “venderse” bien. Y no lo digo por la promesa del jamón.
Mira, llevo mucho tiempo tragando, y callao. Viendo cómo acosan a mi mujer, y yo callao. Escuchando cómo ponen a parir a toa mi familia, y yo callao. Cualquier cosa que dijera era darle pitanza a los huelebraguetas. Pero cuando tengo que hablar de mi trabajo lo hago y sé cómo hacerlo.
- ¿Y eso de los huelebraguetas?
Lo he aprendido de una compañera tuya, así llamáis los periodistas a los que ze dedican a hurgar en la vida privada de la hente, ¿no?
- Cuando se trata de aprender, usted las pilla al vuelo.
Hombre, no zoy un hombre de estudios, bueno, tampoco zoy un paleto, pero yo he aprendido mucho con los toros... y con los cornudos de dos patas.
- Me parece que si le pregunto por sus líos familiares...
¡Ni ze te ocurra! Vamos a hablar del toreo ¿no?, pues ezo.
- ¿Ni siquiera por esas fotos del Hola! sobre el encuentro en un andén de Atocha de Mª José Campanario y Belén Esteban?
Anda, anda, déhalo que te vas a quedar sin jamón.
- Pues nada, hábleme de su reaparición tras dos años de ausencia. Imagino que su apoderado, Pepe Luis Segura, debe estar cerrando contratos millonarios.
El dinero no lo es tó, ¿comprendes? Yo nací torero y moriré torero, la vocación la llevo en la sangre. Vuelvo a torear porque soy valiente, pero no gilipollas y si he estado dos años fuera de los ruedos es porque tengo unas secuelas del accidente.
- ¿Por eso o porque usted administra su profesión toreando una o dos temporadas hasta recaudar lo que le permita unos años de descanso hasta volver cuando lo necesite?
No, las cosas no son asín. Yo zoy torero, pero también tengo mis negocios en el campo y ezo requiere mucho trabajo para llevarlo bien y no llevarte disgustos. Pero vamos, que yo me visto de luces cuando me da la gana y a nadie tengo que dar explicaciones, ¿comprendes?
- Esa expresión interrogativa que ha soltado me recuerda a alguien...
¡Echa el freno, quiyo, que te veo venir! Ja, ja, ja.
- Es usted muy ameno conversando pero no me ha contestado a si se va a forrar con la vuelta a los toros.
Es que no te voy a decir na más, dentro de un año se lo preguntas a Hacienda a ver qué te dice.
- Intentaré que me aclare otra cosa: ¿va a seguir arrimándose al toro o eso queda para los principiantes?
Yo me arrimo lo que me tengo que arrimar, según veo al animal. Lo que sí he ganado es en técnica y eso también gusta a los aficionados.
- No me cabe duda de sus progresos en técnica porque el arte puro nunca ha sido su fuerte. Además este año va a ir siempre en cartel con Francisco Rivera y El Cordobés, que no son precisamente unos puristas.
En el toreo no somos tós iguales ¿o no? Si fuéramos iguales sería aburrido, sufriría el espectáculo. Ahora, te digo una cosa: si no tienes arte no te pones el traje de luces.
- Programar una temporada siempre junto a Rivera y El Cordobés es garantía de llenar las plazas. Es como aquella gira de los tres tenores.
Pues mejor, ¿no? En esto del espectáculo nadie se chupa el deo. ¿No se juntaron Serrat y Sabrina para llenar las plazas con su gira “Dos pájaros de un tiro”? Pues nosotros igual, y con más motivo.
- Pues nada maestro, suerte y al toro. Y gracias por la entrevista.
¡Anda, que no zoy yo largo ni ná!