- Ha coincidido la presentación en Madrid de su nuevo espectáculo con la petición de procesamiento por los dineros marbellíes. ¿Qué es usted, señora Pantoja, heroína o villana?
Isabel, yo me llamo Isabel, Isabel Pantoja...
- ¿Perdón?
...Maribel, también soy Maribel, pa’ que usted escoja.
- Ejem... esto es una entrevista, no una demostración de su arte.
Pues venga, dispara y rapidito que tengo munchas cosa que haser.
- Le agradezco su deferencia al recibirme en este camerino del Teatro Nuevo Alcalá donde, por cierto, no hay manera de que se cuele un mal olor. ¡Qué bien perfumado lo tiene!
Ay hijo, es que yo no puedo vivir sin odesuar.
- No la he entendido, ¿se refiere a la marca “Eau de soir”, en español agua para la tarde?
Exactamente, el agua esa que me embelesa.
- Y tanto, porque el aroma inunda hasta el escenario. Le preguntaba por la coincidencia del estreno artístico y la mala noticia procesal.
Mira niño, yo soy artista y sólo hablo de mi arte y mi espectáculo.
-Solamente quería que me aclarara eso de que cuando vivía con Julián Muñoz ingresaba unos 3.000 euros diarios en su cuenta.
¡Por la puerta se va a la calle como siga usté por ese camino! Y dejo de tutearle, ¡hala!
- Intentaba cumplir con mi obligación periodística, pero visto lo visto vamos a hablar de su arte.
Eso.
- El otro día tuve la oportunidad de verla y me pareció su actuación excepcional, tanto por la voz que despliega como como la calidad interpretativa.
Grasia, así nos vamos entendiendo.
- Y me parece muy coherente el nombre del espectáculo “Así es la vida” con el contenido: se trata de un homenaje a la Pantoja por parte de Isabel. ¿Es así?
Ay, qué bonito lo dices. Pero el homenaje es a ese público que tanto me quiere y al que tanto debo.
- Si un sociólogo analizara su espectáculo lo describiría como un alarde de egocentrismo, tal es el protagonismo exclusivo y permanente de su mismidad.
No lo sé, porque yo de eso de los sicólogos y el centrismo no entiendo mucho, pero que me dejo la piel cada noche en el escenario, te digo yo que sí.
- Cualquier espectador de “Así es la vida” observa que usted usa muchas imágenes del difunto Paquirri para la puesta en escena de sus canciones.
¿Está prohibido?
- No lo creo. Pero ese número en el que un coro infantil con hábitos blancos interpreta el Ave María de Schubert ante un enorme retrato de Francisco Rivera en traje de luces, irrumpiendo usted al final cantando en traje de novia, no me dirá que no tiene su morbo...
Francisco Rivera fue mi hombre y es el padre de mi hijo Kiko. Y si yo hago un espectáculo de grandísima calidad artística que se llama “Ésta es mi vida” lo normal es que salga una persona que tanto ha significado en mi biografía. ¿Se dice así?
- Claro. Hablando de otra cosa, ¿me puede decir cuál es el último libro que ha leído?
¿Cómo? Ah, sí... pues... uno de esos de la colección Barco de Vapor que he leído con Chabelita, porque le gustan mucho. Pero me tengo que enterar si ha salido alguno de Hannah Montana, porque también le gusta.
- ¿...? Imagino que con Kiko ya no leerá libros porque se ha hecho mayor.
No empieces a preguntarme por la familia porque no voy a decir ni mu.
- Pues quería que me dijera lo que ha representado en su vida su madre, doña Ana.
Ha sido mi madre desde que nací, es mi madre y lo seguirá siendo hasta que yo me muera, ¿qué más te puedo decir?
- Tengo curiosidad por saber cómo resiste usted la observación permanente, y a veces acoso, de los medios informativos por ser doblemente famosa, como cantante y como ex mujer de Julián Muñoz.
Oye, de ex mujer nada, que nunca ha estado casada con ese señor. Pues lo resisto sufriendo por tanta mentira y tanta envidia y con la ayuda de los míos, que nunca me fallan.
- Entre sus personas más cercanas se encuentra su representante, María Navarro, de la que dicen que es un sargento prusiano, y su fiel cancerbero la periodista Chelo García Cortés. ¿A quién le hace más caso?
María es una profesional en lo suyo como la copa de un pino. ¿Que es seria?, pues claro que sí, pero también muy eficaz. Y de Chelo... ¿qué voy a decir? Nos conocemos desde hace muchísimo y siempre ha estado al quite para ayudarme frente a los ataques de la prensa.
- Pero en ambos casos...
Bueno niño, esto se ha acabao, que me tengo que quitar el albornoz y probarme un traje.