- Con todo respeto, señor presidente, es usted una caja de sorpresas. Devalúa la moneda un 50%, a continuación anuncia restricciones de electricidad y a las 24 horas de entrar en vigor esa limitación, la suspende.
Es que ésta es una república bolivariana, no lo olvide, y tenemos agilidad revolucionaria. Me enteré que los cortes de luz provocaban muchas quejas, en algunos barrios de Caracas cortaron el fluido dos veces en el mismo día, los semáforos no funcionaban... y cosillas así.
- Pero eran previsibles las molestias a la población, ¿no?
Al pueblo no hay que perjudicarle, eso a los caciques y a la oligarquía capitalista. De manera que al conocer lo que pasaba mandé llamar al responsable del departamento de Energía, el bueno de Ángel Rodríguez, le pedí su renuncia y él lo aceptó como un soldado, de la mejor manera.
- Con personas así da gusto gobernar, ¿verdad? Lo que no tenemos claro fuera de Venezuela es cómo es posible que una potencia petrolífera, como Venezuela, se vea obligada a devaluar y a racionar la energía eléctrica.
Bueno, es que ustedes los españoles y todos los europeos nunca entienden la idiosincrasia de la revolución bolivariana. Tenemos que ahorrar para no desperdiciar la riqueza y asegurar que beneficie al pueblo.
- Ya.
Con los recursos energéticos quiero hacer lo mismito que con los alimentos. De vez en cuando hay escasez en los puestos, sí, ¿pero sabe que cuando llegué al Gobierno teníamos una ganadería raquítica en manos de los latifundistas?
- No lo dudo...
Usted no lo dude, pero a mí no me interrumpa, que soy el caudillo bolivariano de los siglos XX y XXI. Continúo con lo que le decía: ahorita tenemos en Venezuela doce millones de cabezas de ganado y vamos camino de llegar a los veinte millones. Eso significa que en un tiempo tendremos, como en Argentina, tres vacas por persona.
- Aprovecho su pausa para preguntarle si usted están tan convencido de lo que dice como aparenta.
Es algo que llevo en la sangre. Mire, caballerete, como les dije a los mandatarios en la Cumbre del Clima en Copenhague, tenemos que luchar contra la naturaleza destructiva del capitalismo, no esperar de brazos cruzados la muerte de la Humanidad.
- En realidad mi pregunta no iba por ahí...
No, no no, es que yo no voy a ir por donde usted me quiera llevar, ya me conozco los viejos trucos del periodismo burgués que utiliza las entrevistas a su antojo. ¡Yo soy genio y figura!
- Pues tiraré por otro lado. En Europa tampoco entendemos muy bien esa mezcla que hace usted de Simón Bolívar, Jesucristo y Marx, con esos Aló Presidente en los que se dirige al pueblo con la Biblia en la mano.
- No lo entienden porque están instalados en el capitalismo grosero y desconocen la sabiduría del pueblo. La historia nos llama a la unión y a la lucha, si el capitalismo se resiste, nosotros estamos obligados a dar la batalla contra el capitalismo y abrir el camino de la salvación de la especie humana...
- No empiece otra vez, presidente...
... oigamos a Cristo cuando dijo bienaventurados los pobres porque de ellos será el reino de los cielos. Nos toca a nosotros levantar las banderas de Cristo y de Mahoma, de la igualdad, el amor, la justicia y el verdadero y más profundo humanismo.
- Uf... ¿Pero Mahoma no les queda un poco lejos en Venezuela?
Mahoma no sé, pero la revolución islámica es hermana de la bolivariana, sobre todo la que nace en Irán, cuna del petróleo y próxima potencia nuclear.
- Será por eso que mantiene tan estrecha relación con Ahmadineyad y que su Gobierno ha firmado 270 acuerdos de cooperación con Irán.
Ahmadineyad es más que un amigo. Es un gladiador de las luchas antiimperialistas, ejemplo de firmeza, de batalla por la libertad de su pueblo, por la grandeza de la Patria persa, de la Patria iraní. Por eso la Patria de Bolívar le da la bienvenida.
- Ya que hablamos de relaciones internacionales, ¿qué tal le van las cosas con España? Con la devaluación han dejado temblando a las compañías inversoras en sectores básicos.
¡Ese es el punto de vista del capitalismo insaciable, carajo! Para Venezuela lo primero son los venezolanos y a los inversores que no les guste nuestro régimen socialista y popular ya conocen la puerta de salida.
- Pero no me negará que la inversión española en Venezuela también les aporta riqueza.
Bueno, pero aquí estamos muy alerta contra la explotación imperialista que durante tantos siglos ha campado a sus anchas por Latinoamérica.
- Pues se acercan tiempos de recordar el pasado, con las celebraciones del Bicentenario de la Independencia de las repúblicas americanas.
Claro que sí, pero no vamos a dejar que esa efemérides la capitalice España en su papel de vieja metrópoli. Verán, verán, que sorpresita se van a llevar cuando comprueben lo que estamos preparando para el Bicentenario de la Emancipación de la potencia ocupante y de la exaltación de nuestro caudillo invicto Simón Bolívar.
- Me da la impresión de que no le deja usted sitio a la Corona española en la efemérides del Bicentenario.
Esa Corona ya estuvo muy presente en estas tierras en siglos pasados ¿no crees?, ja, ja, ja. No quiero más problemas con el Rey de España, ni me parece que él tenga nada que celebrar acá. Lo mejor será que cada uno en su casa y Dios en la de todos.
- Le noto más prudente en sus referencias a Juan Carlos I. ¿Aún escuece aquel famoso “por qué no te callas”?
Yo siempre he sido igual de claro e igual de educado con cualquier rey o presidente, para mí todos son iguales porque la sangre azul no existe. Aunque mi linaje podría ser monárquico porque le descubro algo que usted no sabe: mi papá se llamaba Hugo de los Reyes Chávez.
- Vaya, vaya.
Por cierto y ahora que usted saca el tema de si me escuece o me deja de escocer, recuerden todos que no consiguió callarme. Y hemos terminado, espero que recoja fielmente mis palabras.