- ¡Menuda la ha liado, Mr. Clooney!
Acepto la espontaneidad a la hora de hacer una entrevista, pero esa campechanía con la que comienzas requiere una confianza que no te he dado.
- Tiene toda la razón, cómo se nota que es usted bello de cuerpo y de espíritu.
Se dice de cuerpo y alma, muchacho, y perdona lo de muchacho porque compruebo que me sacas unos cuantos años.
- Sigue teniendo razón pero hablemos de usted, evito mi protagonismo. Le decía que su propósito para el nuevo año de no volver a dar conferencias de prensa ha sido una conmoción universal.
Te puedo asegurar que esa decisión no ha sido consecuencia de una resaca de la noche de fin de año. Llevo mucho tiempo aguantando el lado más incómodo de la fama, pero este año pasado ha sido insoportable.
- ¿No le agrada el cariño del público?
Una cosa es el afecto de la popularidad y otra muy distinta el acoso y la pérdida de respeto.
- Cualquiera diría que el galán number one de Hollywood es un hombre acosado.
Acosado y perseguido, no lo sabes tú bien.
- ¿Pero no exagera usted un poco al protestar de que en sus encuentros con periodistas le hagan declaraciones de amor?
¿Que exagero? Mira, muchacho, en el último Festival de Venecia, en una sala llena de periodistas un tío en calzoncillos y corbata me pidió que le besara en la boca.
- ¡Caramba! Yo no sé qué haría si me ocurriera algo semejante.
Es que a ti eso nunca te va a pasar, no tienes más que mirarte al espejo. Pero bueno, aquello de Venecia fue la gota que ha colmado el vaso.
- ¿Y ahora que tiene tres películas para estrenar no teme perder fama y popularidad si deja de aparecer en los medios?
Lo que ya no aguanto es hacer giras promocionales de las películas poniéndome en cada país frente a una pandilla de estúpidos, que hacen preguntas estúpidas y son unos ignorantes en cinematografía.
- Pero reconozca que sin su fama, ganada a golpe de guapura, rodajes y entrevistas, no habría llegado a la cima. No digamos con su aparición en tantos anuncios.
Voy a contestar de otra forma a ver si se me entiende: me encanta ser guapo pero por la pasta, no por la fama. Y además yo no presumo de guapo, presumo de simpatía, vamos, que no puedo resistir lo simpático que soy. ¿Queda claro?
- Más claro, agua, como decimos los españoles. Así las cosas, cualquiera le pregunta por su última novia, la impresionante Elisabetta Canalis...
Desde luego, mejor que no me pregunte sobre ese asunto y, si me apura, sobre ningún otro. Si he anunciado que suspendo mis comparecencias ante la prensa, he de ser coherente.
- Vaya, pues yo pensaba preguntarle por ‘The men who stare at goats’, por ‘Up in the air’ y, en plan cotilleo, por aquella gracieta de Brad Pitt sobre su homosexualidad. Usted prometió responder a su amigo con otra broma, ¿cuándo será?
Vale, vale, no seas tan hábil para continuar una entrevista que yo quiero dar por terminada. A partir de este momento, punto en boca y el que quiera verme que vaya al cine o se alquile un dvd.
- Pues ‘Buenas noches y buena suerte’.