- Una de dos: usted ha regresado a la política o está a punto de hacerlo.
No crea que por iniciar esta entrevista de esa forma tan directa y efectista me va a impresionar. Soy perro viejo, je, je je...
- Insisto, porque tengo prisa: ¿me puede confirmar cuál de esas dos situaciones es la cierta?
Que no, quiyo, que no, como diría mi amigo El Habichuela. Retomando una célebre frase sobre un momento de nuestra historia reciente, “ni estoy ni se me espera”. Por consiguiente, queda clara mi respuesta.
- Pues entonces no entiendo a qué viene tanta acumulación de cargos y responsabilidades políticas sobre sus espaldas...
Es que el que vale, vale y el que no... je, je, je. Es broma.
- Qué dicharachero está usted, cuando a la vez se muestra tan esquivo con la prensa. ¿Ya no quiere representar el papel que atribuye a los expresidentes como el jarrón chino en un apartamento que nadie sabe dónde colocar?
Mi vida cambió cuando dejé de tener responsabilidades de gobierno y ha seguido teniendo cambios de diversa índole en los últimos años. Soy un ser vivo, inquieto por una realidad que me ocupa y me preocupa, por consiguiente no es extraño que aparezca en situaciones históricas del tiempo que nos toca vivir...
- Por favor, no siga, que me recuerda sus interminables parrafadas de cuando era presidente y, repito, tenemos el poco tiempo que usted me ha concedido.
Así es, porque yo, como entonces, sigo distinguiendo entre opinión pública y opinión publicada y a esta última no le presto mayor importancia.
- Gracias por el aprecio, pero a ver si puedo colocar mi primera pregunta: si no vuelve a la política, ¿cómo se explica que desempeñe cuatro cargos oficiales? Me refiero a los de presidente del Comité de Sabios sobre el futuro de Europa, embajador plenipotenciario de España para el Bicentenario de la independencia de las repúblicas americanas, y desde hace pocos días, presidente del Consejo de Participación del Parque de Doñana y miembro del terceto asesor de Zapatero en asuntos económicos de la UE.
Fíjese que son puestos de relevancia institucional, pero en absoluto ejecutiva. Para decirlo más claro, se requieren mis servicios y sabiduría en las cuestiones más candentes, pero no toco poder, sólo hago labores de estímulo y coordinación.
- Por cierto, está siendo muy comentado su atuendo de pantalón de pana y jersey de cuello caja en la reunión con Zapatero, junto a Jacques Delors, Pedro Solbes y Elena Salgado, todos ellos vestidos según la etiqueta de la ocasión.
Je, je, me extrañaba que no hubiera salido aún esa pregunta. Alude usted a la “etiqueta de la ocasión”, pero ¿de qué ocasión se trataba? Con sinceridad y respeto he de decir que yo fui convocado por el presidente del Gobierno con poca antelación y sin formalidad escrita. Me dijeron que el encuentro sería cerrado a la prensa y además yo me presenté recién llegado de República Dominicana, donde estaba de vacaciones.
- El moreno de su cara es propio de vacaciones caribeñas. ¿Es cierto que pasó el fin de año en una lujosísima urbanización de Punta Cana, a 3.000 euros la jornada?
Usted me ha preguntado por mi atuendo y yo le he dicho que tuve que adelantar el regreso de mis vacaciones. Ni un dato más, ¿entendido?
- Vale. También ha sido muy comentada la actitud displicente que muestra usted en las fotos sobre esa reunión en Moncloa. ¿Acaso no le mola Rodríguez Zapatero?
No se trata de que me mole o no me mole, siempre administro muy bien mis entusiasmos. Por consiguiente, si José Luis se ha instalado en el adanismo y quiere partir de los orígenes, yo tengo el gesto de acudir a su llamada vestido como en mis orígenes: de pana.
- Está claro que usted no comparte ese adanismo político del actual presidente, ¿pero no es también un cierto adanismo su afición por diseñar joyas y esculpir figuras en piedras?
Usted lo ha dicho, eso es una afición, algo ajeno a mi proyección pública. En ese sentido no soy adanista, simplemente me realizo en parte con una labor artesanal y muy creativa, por cierto.
- No le pregunto por otros aspectos de su realización como persona, como sus asesoramientos y conferencias que le deben reportar pingües beneficios. O, en el plano sentimental, esa ilusión que se aprecia en las pocos fotos que se han publicado de usted con su pareja Mar García Vaquero, que no sé si tiene relación con el fabricante de quesos del mismo nombre.
Pues si no me pregunta, no me pregunte, porque a nada de eso le voy a responder y corre el riesgo de estropear esta conversación en su final.
- Por consiguiente, le agradezco su atención y que usted asesore bien.