
El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, defendió el pasado miércoles el anteproyecto de la nueva reforma educativa al término de la Conferencia Sectorial de Educación, en donde se reunió con los consejeros autonómicos para darles los detalles del nuevo proyecto de educación que en el próximo mes de octubre será presentado en el Congreso.
Una de las medidas más criticadas en esta Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) es la supresión de la prueba de selectividad a favor de "evaluaciones externas estándar" que tendrán que pasar los alumnos al concluir cada uno de los ciclos formativos. De este modo, los estudiantes deberán evaluar sus conocimientos al final de la Primaria, de la Secundaria Obligatoria y, por último, del Bachillerato.
Wert se negó a llamar reválidas a estos exámenes, y los defendió argumentando que suponen un incentivo para los alumnos porque no son "ni tontos, ni vagos" y con ellos se mejora el rendimiento entre un 20 y un 40%. Es por ello por lo que cree que, además que estas tres pruebas serán un aliciente para combatir el fracaso escolar, no se recudirán respecto a Europa las cifras en el número de titulados de enseñanzas medias.
Según el ministro, "la selectividad no funciona porque pasan el 94% de los alumnos". De este modo, se adelanta la elección del itinerario formativo y a los 15 años el alumno deberá elegir si cursarán el Bachillerato o la Formación Profesional. Wert justifica esta medida afirmando que "la posibilidad de una elección temprana del camino disminuye el abandono escolar", algo que, afirmó, "no se puede confundir con segregación". Así, los estudiantes que decidan seguir continuando su formación en la universidad deberán presentar a otro examen, el cual se encargará de realizar las propias universidades.
Por otra parte, Wert también confirmó que aquellos estudiantes que no superen el 50% de los créditos matriculados perderán la asignación de beca. Además, también planteó la opción de que los profesores de las Escuelas Oficiales de Idiomas impartan clases en Bachillerato y Formación profesional si se quedan sin grupos asignados.
"Un retroceso a los años 60"
Las comunidades de Andalucía, País Vasco, Cataluña y Canarias no tardaron en criticar la nueva reforma del sistema educativo. "Es un retroceso a los años 60", agregaron sus representantes, quienes consideran que este nuevo modelo no hará más que crear desigualdades entre los alumnos y posibilita una enseñanza elitista ya que, al igual que hace 50 años, "quien podía estudiar estudiaba y quien no, tenía que abandonar".

