
''La situación de nuestro sistema sanitario de absolutamente insostenible''. La ministra Ana Mato ha defendido en sus últimas intervenciones públicas la necesidad de una reforma de la sanidad española que salve al sistema de la quiebra a la que se vería abocada si no se "racionaliza el gasto".
Ante lo urgente de la situación, son muchos los políticos que han saltado a la palestra para proponer fórmulas que garanticen la viabilidad del Sistema Nacional de Salud. Desde el euro por receta catalán o el céntimo sanitario, la medida que más ruido ha generado en las redes sociales ha sido la propuesta del ministro Luis De Guindos: una sanidad de pago en función de la renta.
Aunque unos meses antes la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ya lo insinuó al afirmar que "se ha acabado la fiesta", la advertencia del Gobierno de que en las próximas semanas se va a fijar la cartera de servicios gratuitos para los ciudadanos ha despertado la inquietud entre la población.
Con toda probabilidad, se van a eliminar intervenciones que hasta el momento eran gratuitas. Pero, ¿son necesarias?
En 2010, un estudio realizado por la revista norteamericana Newsweek situaba al sistema sanitario entre los tres primeros del mundo, en gran medida por ser uno de los pocos que contaba con la llamada "cobertura universal".
"El derecho a la cobertura es un derecho constitucional y el paciente sólo tiene que pagar una parte de los medicamentos recetados", destacaba la revista, algo que puede cambiar si se confirman las nuevas medidas del Ejecutivo.
La Sanidad, un artículo de lujo
Pese a que en España se considera la atención médica como un derecho al que pocos están dispuestos a renunciar, el empecinamiento en la instauración de un sistema sanitario universal ha costado muchos apoyos al presidente estadounidense Barack Obama.
El país más poderoso del mundo dejaba -hasta la reforma de 2010- que millones de personas corriesen el riesgo de perder sus casas, e incluso la propia vida, para costearse un seguro de salud.
Únicamente los ancianos y discapacitados se libraban de esta "monstruosidad administrativa". Por medio del Medicare, el gobierno proveía de una cobertura sanitaria a los más necesitados. Sin embargo, el resto de ciudadanos debía pagar una costosa póliza que podía ser revocada en el momento en el que la compañía considerara que esa persona no era "rentable".
Entre los extremos de EEUU y España se encuentran Francia y Alemania. Los países que se han alzado como líderes de la Europa en crisis tienen un sistema de Salud que garantiza la atención de sus ciudadanos pero que precisa el pago previo para disfrutar de los servicios.
El sistema del cuidado de la salud en Francia era en 2004 el mejor valorado en el continente. Sin embargo, la suscripción al Sistema de Seguridad Social Francesa ( excepto en algunos casos específicos) te da derecho sólo a la cobertura básica de seguro médico lo que, en la práctica, se requiere que se paguen los gastos médicos cuando se generen y se solicite el reembolso a la aseguradora.
Por su parte, el sistema alemán está basado en el copago y en los seguros médicos, privados o públicos. Mientras los ciudadanos tienen que pagar 10 euros al comienzo de cada trimestre para acudir al médico, los trabajadores con menos ingresos pueden acceder a una red pública de consultas.
Más cercanos a los españoles son los sistemas de Irlanda o Italia, ambos países que han sido urgidos a realizar reformas.
¿Podemos prescindir de la sanidad pública? Para evitar las especulaciones el Gobierno tranquiliza y garantiza que seguirá siendo gratuita, eso sí, el "qué" es lo que se debe redefinir.
"Se acabó el pan para todos", aseguran algunos, mientras otros recuerdan el artículo 43 de la Constitución: "Se reconoce el derecho a la protección de la salud".

