España

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14 de febrero de 2013 • 13:49

El Parlamento Vasco: Un endiablado equilibrio que pende de un solo voto

 

La correlación de fuerzas del Parlamento Vasco con el regreso de la izquierda abertzale ha puesto en evidencia en un solo mes de legislatura el endiablado equilibrio que existe en la Cámara de Vitoria, donde un solo voto puede decidir el futuro de una ley o una declaración.

Y es que las formaciones enmarcadas en la derecha vasca, nacionalista o no, PNV (27) y PP (10), suman el mismo número de votos que las de la órbita de la izquierda: PSE-EE (16) y EH Bildu (21). Cuando se unan entre sí, la llave para el desempate la tendrá el único parlamentario de UPyD, Gorka Maneiro.

Pero esta conjunción de fuerzas no es la única variable posible, ya que hoy mismo, la portavoz de EH Bildu, Laura Mintegi, ha sido el fiel de la balanza al desmarcarse del sentido del voto del resto de sus compañeros de grupo para sacar adelante una iniciativa del PNV a favor del fin de la dispersión de los presos de ETA, que estaba abocada a decaer por un reiterado y previsible empate.

Desde que el pasado 24 de enero se celebró el primer pleno de esta legislatura con el Gobierno en minoría de Iñigo Urkullu los desempates por el escaso margen de un voto se han repetido hasta en ocho ocasiones, y no con asuntos baladíes.

Ese primer pleno ya hizo recordar la tensión de épocas pasadas por la polémica dialéctica que hubo debido a la designación como senador por EH Bildu de Iñaki Goioaga, exabogado de presos de ETA. Un nombramiento que PP y UPyD tacharon de "insulto" a las víctimas del terrorismo.

Ese mismo día fue rechazada una iniciativa para pedir el esclarecimiento de los asesinatos de ETA como pedían PP y UPyD.

Entonces, el PNV presentó una enmienda a ese texto para reclamar el fin de la dispersión de los presos de ETA, iniciativa que ha tenido un kafkiano recorrido hasta su aprobación hoy mismo, tras nada menos que cuatro votaciones.

En dos de ellas hubo empate entre PSE, PP y UPyD (27), en contra, y PNV (27), a favor, mientras EH Bildu se abstuvo; en una tercera votación una parlamentaria socialista no se posicionó como el resto de su grupo por error y pidió que se repitiese; y finalmente hoy, cuando todo hacía presagiar que se iba a reeditar el empate y la iniciativa decaería, Laura Mintegi se ha desmarcado de su grupo.

Con este gesto, la dirigente abertzale ha querido simbolizar la voluntad de buscar "avances en la resolución del conflicto" y propiciar cambios en la política penitenciaria.

Las posibilidades de sobresalto son por lo tanto variadas y los parlamentarios vascos van a tener que acostumbrarse a ellas, porque un simple error o un voto díscolo de un único parlamentario puede cambiar el futuro de una ley o una declaración.

El frágil equilibrio quedó reflejado también hace dos semanas cuando PNV, PP y UPyD rechazaron crear un fondo económico para compensar el abono del llamado "copago" farmacéutico, como pedían los socialistas y EH Bildu.

El panorama futuro es igual de complejo. La prioridad del lehendakari es aprobar los presupuestos para este año y lo tiene difícil porque sabe que cuenta con 1.200 millones menos de presupuesto y tendrá que hacer recortes, algo que, en principio, pocos grupos, a parte del suyo parecen dispuestos a apoyar.

La ronda de contactos de Urkullu con todos los partidos terminó ayer sin previsiones de acuerdo con ninguno de ellos y el propio Gobierno se ha puesto como fecha límite el 12 de marzo para aprobar un proyecto de presupuestos que permita superar la "crítica situación económica". No parece tarea fácil.

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