actualizado el 16 de agosto de 2012 a las 14:11

Negocios centenarios que sobreviven a la crisis (I)

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Comercios centenarios que sobreviven a la crisis (I)
 

Uno de los sectores más castigados por la crisis económica en España es el que incluye a los comercios. Según los datos del informe sobre ‘Estructura y Demografía Empresarial’ del Directorio Central de Empresas (Dirce), publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), un total de 391.270 empresas finalizaron su actividad durante el pasado 2011.

Pese a esta reducción del 1,6% de empresas activas en un solo año, existen algunos comercios que, uniendo tradición y calidad, consiguen no solo sobrevivir a esta crisis, sino que además perduran a lo largo del tiempo: son los comercios centenarios. Pequeños espacios en donde se puede aprender toda una lección de historia impresa en sus paredes, suelos y muebles. 

Es cierto que son pocos los que sobreviven, pero los que lo logran han visto tomar las riendas del negocio a abuelos, padres e hijos. La tradición y la continuidad en el tiempo es uno de los factores que más influyen en el éxito de las empresas familiares, así como la calidad ofrecida a los clientes y la flexibilidad en su actividad.

Según el Instituto de la Empresa Familiar, el 85% de las empresas españolas son negocios familiares y su actividad supone el 70% del Producto Interior Bruto (PIB) y del empleo privado en España. Pese a ello, no todas consiguen perdurar en el tiempo, ya que las cifras hablan de que solo el 9% de las empresas familiares españolas se perpetúan hasta una tercera generación.
 

La peluquería más antigua de Madrid

Terra Noticias inicia una serie de reportajes para conocer algunos de los comercios centenarios que aún sobreviven a los efectos de la crisis y al paso del tiempo. Uno de ellos se encuentra en pleno centro de la capital. El 2 de enero de 1900 abrió por primera vez sus puertas ‘El Kinze de Cuchilleros’, la peluquería más antigua de Madrid.

Uno de sus actuales dueños, Rafael López Centeno, es un auténtico experto de la tijera. Con una larga experiencia en el negocio, muestra orgulloso a Terra Noticias el que ha sido y es su lugar de trabajo desde hace 48 años. Cruzar la puerta de este local es como dar un salto al pasado: antiguas herramientas y máquinas de peluquería invaden el espacio, también decorado con decenas de cuadros a lo largo de sus paredes.

Rafael cuenta que la peluquería prácticamente no ha cambiado desde que se abrió hace 112 años. Sin embargo, recuerda con nostalgia los primeros sillones que se colocaron en el salón, uno de los elementos que fueron sustituidos por otros más nuevos en la década de los 50. “Era la época de renovarse o morir”, afirma. “Muchas de las cosas que se tiraron ahora serían auténticos objetos de museo”.

Desde primera hora de la mañana la peluquería comienza a recibir a los primeros clientes del día. Vecinos de toda la vida, nuevos inquilinos del barrio y, tal y como dice Rafael, incluso algunos turistas curiosos que aprovechan la estancia en Madrid para renovar su corte de pelo en un ambiente más que clásico. “Nosotros no podemos hablar de crisis”, dice Rafael, aunque sí reconoce que el cliente se espera un poco más antes de poner el cabello en sus manos y que, al final, eso “se nota en la caja al final del año”.

En este sentido, Rafael reconoce la expectación que causa su negocio en muchos viandantes, quienes maravillados por la estética de la peluquería no sólo se animan a entrar, sino que también quieren inmortalizar este pequeño descubrimiento en el centro de Madrid. “Si nos pagaran un euro por cada fotografía que hiciera la gente, ganaríamos más que con nuestro trabajo”, cuenta sonriente Rafael.

Y es que, a fin de cuentas, ‘El Kinze de Cuchilleros’ es como un pequeño museo gratuito que lucha tanto por su continuidad como por no caer en las redes de las grandes cadenas empresariales. Preguntado por la receta del éxito del negocio, Rafael lo tiene claro: “Al cliente hay que darle confianza”. Eso, junto a lo genuino de su negocio y un trato personalizado, han convertido a este pequeño comercio en todo un superviviente del siglo XXI.

Terra