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 Un experto en fuego dice que la lluvia y el frío no solucionan el incendio de las Tablas de Daimiel

27 de diciembre de 2009


Rein, experto internacional en el fuego y sus efectos, ha explicado hoy a Efe que las lluvias caídas en la provincia de Ciudad Real únicamente 'ayudan a extinguir el frente de combustión latente que se encuentre en las capas más superficiales, y las bajas temperaturas ralentizan la velocidad de propagación del incendio'.

De forma global, ha dicho, 'un invierno con lluvias obliga al incendio a retraerse hacia el interior de la turba, donde está más protegido del frío y la humedad de la superficie'.

Este hecho, ha señalado, llevará a 'una reducción importante de los signos superficiales y visuales del incendio', es decir, que las fumarolas y superficies calientes serán menos visibles, sin embargo, esto no significa que el incendio haya podido quedar extinguido.

Para el científico, que durante una etapa profesional anterior trabajó para la NASA, 'sería un error pensar que el incendio se ha terminado cuando tan solo ha pasado a una fase menos activa y más profunda'.

En este sentido, ha advertido de que 'el fuego podría volver a la superficie fácilmente en la primavera o el verano si el Parque Nacional no es inundado de forma total para entonces'.

Ha significado que el incendio puede 'gozar aún de buena salud' unos metros más abajo de la superficie, y que será difícil darlo por extinguido si no se produce la inundación total de las distintas áreas que están afectadas por la combustión de la turba.

A pesar de que las labores de extinción empleadas hasta la fecha, dentro y fuera del Parque Nacional son las adecuadas, y ha reconocido que 'poco más se puede hacer a corto plazo', éstas no garantizan que el incendio se pueda extinguir totalmente.

De hecho, ha reiterado que 'únicamente con la inundación total se puede apagar el incendio de una vez por todas'.

En el caso de la zona del preparque, en el conocido Molino de Molemocho, donde el agua es más difícil de aportar, salvo que las lluvias provoquen que el río Guadiana pueda volver a llevar agua, ha dicho que son muchas las posibilidades de que el fuego dure ahí mucho tiempo.

En este sentido, ha subrayado que el fuego podría prolongarse durante 'años hasta que la turba sea consumida totalmente'.

Mientras tanto, en el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel continúan ejecutándose las obras de emergencia aprobadas por el Consejo de Ministros para hacer posible que en el mes de enero llegue el agua a este espacio natural protegido a través de la tubería que va desde el Acueducto Tajo-Segura a los municipios de la Llanura Manchega.

Esta actuación permitirá realizar en el mes de enero un trasvase de 20 hectómetros cúbicos desde los pantanos de la cabecera del río Tajo, con el objetivo de lograr la inundación total de las cerca de 1.850 hectáreas inundables del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel.

De esta manera, según Guillermo Rein, se lograría apagar el fuego de turbas en todas aquellas zonas que fueran inundadas por el agua y que, a finales de agosto, entraron en autocombustión.

El secamiento de la turba y, en consecuencia, la reducción de su volumen, provocó hundimientos y grietas en el subsuelo por donde el aire penetró oxidando la materia orgánica, elevando la temperatura del terreno hasta provocar que las turbas entraran en autocombustión, lo que ha convertido a una buena parte del parque y el preparque en un gran brasero bajo la tierra.

El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, localizado en el centro de La Mancha Húmeda, es el último representante del ecosistema denominado tablas fluviales.

Con una superficie de 1.928 hectáreas, acoge una gran riqueza faunística, lo que le llevó en 1982 a ser declarado zona Ramsar para la protección de los humedales y, posteriormente, Zona de Especial Protección para las aves por la Unión Europea.

Aníbal de la Beldad

Terra