"Están muy sorprendidos por lo que está pasando". Es lo poco que saben en Greenpeace España sobre los activistas detenidos el sábado en Dinamarca por colarse en una recepción oficial de gala presidida por la reina Margarita y a la que estaban invitados 140 líderes mundiales. Entre los activistas en la cárcel está un coordinador suizo, una danesa, un holandés y el coordinador de Greenpeace España, Juan López de Uralde. Los cuatro están "bien", explican desde la ONG, aunque están en prisión preventiva y aislados por unos cargos que desde España consideran "injustos". López de Uralde está acusado de falsificar documentos, de pretender ser autoridad pública. Desde Greenpeace confían en que el español salga en un máximo de 48 horas, "si se acepta el recurso que hemos presentado", explica el director de campaña, Mario Rodríguez Vargas.
"Estamos presionando colectivamente", aclara Rodríguez Vargas, "queremos que los cuatro salgan, pero nuestra jurisdicción se queda en España". En Dinamarca, otro letrado está haciéndose cargo de López de Uralde, que confía en que todo salga bien. "Nos dijo que habló ayer a las 23.00 con nuestro compañero y que estaba sorprendido por la situación, pero sin problemas mayores".
Es la primera vez, sin embargo, que la ONG se enfrenta a algo así: "Nunca hemos vivido un encarcelamiento por estos motivos", explica Rodríguez Vargas. Las causas y métodos de Greenpeace son ya bien conocidos. Se han encaramado a edificios y buques petroleros, han cortado calles y se han enfrentado "estoicamente" a las consecuencias. "En Greenpeace nunca hemos negado los juicios ni los procesos", apunta Rodríguez Vargas, "y este no va a ser menos".
España también está poniendo su grano de arena, explican desde la Organización ecologista. El trabajo de los activistas que están en la sede española está siendo entrar en contacto con los diplomáticos y las embajadas. "Nos consta que los gobiernos y estas instituciones están haciendo movimientos", añade el director de la ONG, "y a ver si conseguimos que estén aquí para Navidad". Para los ecologistas "no es justo" el trato que están recibiendo sus compañeros, encarcelados y aislados. Partidos políticos como Izquierda Unida ya han proferido las primeras críticas. Para Gaspar Llamazares, coordinador de IU, es "inadmisible" lo que está ocurriendo y pide el regreso "inmediato" de los activistas.
El viernes pasado, los cuatro implicados ya se vieron las caras con un juez, y en breve habrá una segunda sesión de la que Greenpeace confía salir airosa. Todo dependerá del recurso que citan y del papel diplomático de España.