El seísmo, con epicentro a 58 kilómetros de profundidad y a unos 100 kilómetros al sur de la costa de Portugal, se ha sentido con más fuerza en las plantas altas de los edificios, donde testigos han relatado a Efe que las viviendas literalmente se han movido durante varios segundos.
No obstante, el seísmo no ha tenido la fuerza del registrado el 20 de diciembre de 1989, cuando un terremoto de 5,3 grados provocó incluso cortes en el suministro eléctrico.