Esta misa es el único acto que se ha celebrado en recuerdo del fallecimiento de Franco, ya que la Ley de Memoria Histórica aprobada en el año 2007 establece que, en el Valle de los Caídos, no se podrán celebrar actos políticos o de exaltación de la guerra con el objetivo de despolitizar este enclave.
La ceremonia, a la que ha asistido Carmen Franco, hija del anterior jefe del Estado, se ha desarrollado sin incidentes. Una docena de personas ha salido del templo tras defender el abad del Valle, Anselmo Alvarez, que bajo el símbolo de la cruz católica no existen colores políticos.
La entrada a la finca de Cuelgamuros, donde se encuentra la Cruz del Valle de los Caídos, ha sido fluida en la hora previa al inicio de la misa, registrándose en taquilla la entrada de unas setecientas personas, según fuentes de Patrimonio Nacional, organismo que gestiona el emplazamiento.
La Guardia Civil ha desarrollado un operativo que, como se hizo por primera vez el año pasado en cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica, ha registrado y requisado cualquier material que soportase simbología anticonstitucional, sin que se hayan producido altercados.
Al finalizar el oficio religioso, que ha comenzado a las 11:00 horas y que tuvo una duración de cerca de una hora, los asistentes a la misa en memoria de Franco cantaron una única vez el 'Cara al Sol' y vitorearon a Franco y a Primo de Rivera unas cinco veces.
Tras ello, la Lonja de acceso a la Basílica de la Cruz del Valle, se fue desalojando por voluntad propia de los asistentes, quedando completamente vacía a las 13:00 horas, a disposición de los turistas que visitaban el monumento.