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 / Europa Press
Ha ofrecido a la familia de la joven todo lo que tiene 

El acusado de matar a Nagore Laffage reconoce su crimen y asegura que no quiso hacerlo 

El procesado por el asesinato de Nagore Laffage, José Diego Yllanes, ha afirmado que "no quise hacerlo pero la maté" y ha señalado, en su relato en el juicio, que recuerda estar encima de la víctima "apretándole el cuello"y que la joven quedó muerta.
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José Diego Yllanes (Agencia: EFE)

Yllanes ha señalado que como persona tiene "fallos" y ha pedido perdón. "Me avergüenzo de mí mismo", ha apuntado y ha puesto a disposición de la familia de Laffage todo lo que tiene aunque "sé que una vida no se paga con dinero".

"He intentado comprender lo que pasó, sufro mucho por este tema", ha dicho.

Preguntado por qué no dejó irse a la joven del piso, Yllanes ha señalado que "quizás quería acabar las cosas con cordialidad". "Parecía que no nos entendíamos, que no estábamos en la misma sintonía", ha dicho. "No me gusta irme enfadado con nadie, ni dejarme de hablar, quería arreglarlo, una relación cordial",

El acusado, que ha dicho sentir "miedo y angustia", ha expuesto que le daba "mucho respeto" el cuerpo y que sus padres pudieran encontrar el escenario de los hechos como había quedado.

La declaración del acusado, José Diego Yllanes, ha centrado la segunda jornada de la vista oral por el juicio por el asesinato de Nagore Laffage en los Sanfermines de 2008, una declaración que se ha prolongado durante casi tres horas.

En un actitud sumisa y cabizbajo, sin llegar a emocionarse, el procesado ha manifestado que iba a "decir la verdad". "Asumo que hay un resultado y que voy a pagar por ello", ha dicho.

Yllanes ha declarado que a un psiquiatra, profesión que ejercía, se le presupone "tranquilidad" en situaciones difíciles y que lo que ocurrió la mañana de los hechos fue precisamente "lo contrario", "se sale de lo normal y de lo que cabía esperar".

Yllanes ha señalado que como persona tiene "fallos" y ha pedido perdón. "Me avergüenzo de mí mismo", ha apuntado y ha puesto a disposición de la familia de Laffage todo lo que tiene aunque "sé que una vida no se paga con dinero".

El acusado, que ha incurrido en varias contradicciones a lo largo de su intervención, ha responido en primer lugar a las preguntas del Ministerio Fiscal y ha señalado que no conocía ni a Nagore Laffage ni a sus amigas y que no recuerda el trayecto hacia su casa por la avenida Pío XII, debido a la ingesta de alcohol.

El relato de los hechos

Preguntado por cuánto bebió la noche del 6 de julio, el procesado ha señalado que pudo ser una cachi de cerveza, más de un cubata de ron y algún chupito de tequila, hasta algo más de las 4 de la madrugada. Además, ha negado que tomara drogas. "Que yo sepa no", ha apostillado. No obstante, la defensa ha señalado que en los análisis sale positivo el consumo de anfetaminas aunque él ha insistido en que "jamás" las ha tomado conscientemente.

Sus recuerdos al lado de Laffage, ha expuesto, comienzan de forma puntual llegando a su domicilio en Sancho Ramírez, "tengo una imagen pero no estoy seguro". "He intentado comprender lo que pasó, sufro mucho por este tema", ha dicho, y ha expuesto que supone que iban en "actitud cariñosa" pero que apenas tiene en mente lo que ocurrió. "Tengo recuerdo de haber empezado una relación muy fogosa", ha dicho.

Yllanes sí ha señalado que le rompió la ropa interior y que tiene recuerdo de que la joven le pidió parar. "No recuerdo su voz diciéndolo pero sí que lo dijo, le estaba resultando violenta la relación", para añadir que el contacto era "muy apasionado".

"Tengo entonces un recuerdo muy marcado, como un cambio de dirección de la situación, que no estábamos a lo que íbamos", ha expuesto y ha reiterado que no recuerda golpearla ni querer seguir con la relación. Según ha indicado, tuvo la sensación de que todo ocurrió en muy poco espacio de tiempo. "Cuando sé que es un periodo de tiempo tan prolongado no soy capaz ni de recordar ni de suponer qué ha podido pasar en este periodo de tiempo", ha añadido.

Preguntado por qué no dejó irse a la joven del piso, Yllanes ha señalado que "quizás quería acabar las cosas con cordialidad". "Parecía que no nos entendíamos, que no estábamos en la misma sintonía", ha dicho. "No me gusta irme enfadado con nadie, ni dejarme de hablar, quería arreglarlo, una relación cordial", para señalar, en respuesta al fiscal, que eso pudo desencadenar una actitud agresiva. "No sé como fue la cosa", ha insistido, como tampoco recordó la llamada de Nagore a Sos Navarra.

Aunque son muchas las lagunas que Yllanes dice tener sobre todo lo ocurrido, ha manifestado que "cualquier tipo de emoción tan fuerte, como tener un cuerpo sin vida al lado, es un estímulo importante para activarle a uno el razonamiento". Y recuerda, así, haberle cortado el dedo a la víctima o haber arrastrado el cadáver debajo de la cama. Si bien no recuerda haberlo limpiado todo, sí tiene noción de haber "echado algún chorro de desinfectante".

El acusado, que ha dicho sentir "miedo y angustia", ha expuesto que le daba "mucho respeto" el cuerpo y que sus padres pudieran encontrar el escenario de los hechos como había quedado. Llamó así a un compañero de trabajo para "contarle el problema que tenía". "No supe explicarle cómo había llegado a esta situación", ha dicho, para asegurar que "estaba desbordado en ese momento", lo que le llevó a pensar que no podía seguir viviendo.

José Diego Yllanes ha relatado que pensó en suicidarse, en tirarse por el balcón, pero que no lo hizo porque no quería matarse al lado de su casa. "No quería seguir viviendo con ese peso", ha dicho también en respuesta a la defensa. Ha señalado que no pensó en escaparse, "no veía vida más allá de esto". Instado por su compañero a llamar a la Policía, ha dicho que no quiso entregarse, que quería "tener un margen de seguridad para si llegado el caso, suicidarme".

Traslado del cadáver

En ello también pensó, según ha asegurado, una vez que dejó el cuerpo sin vida de Laffage en el paraje de Orondritz, a donde se desplazó en el coche de su padre. Ha relatado que después de desprenderse del cadáver, se quedó "tirado al lado de un árbol". "Estaba pensando qué iba a hacer, no había dicho nada a mi familia", ha indicado, para agregar que pensó en quedarse allí y que "quería morir pero en el último momento era incapaz".

Ha señalado que llevó el cadáver hasta Orondritz porque buscaba una zona "escarpada" y "alejada", donde dejar el cuerpo y "que se pudiera encontrar" y "para que si iba a quitarme la vida no lo iba a hacer en medio de la ciudad".

El acusado ha afirmado tener novia formal en el momento en que ocurrieron los hechos y, a preguntas del fiscal, ha reconocido haber tenido mientras relaciones con otras mujeres en "estado lamentable de embriaguez". Preguntado por qué en esta ocasión acabó con la vida de Nagore Laffage, ha indicado que "ojalá no hubiera pasado nunca".

No se conocían

Antes de que José Diego Yllanes prestara declaración, se han expuesto en la sala los movimientos previos de la joven irunesa y su presunto asesino en los días precedentes a los hechos. Según se ha expuesto, Policía Foral no constató una relación entre ambos anterior a las 7 horas del 7 de julio de 2008. No se ha podido demostrar, como se puso de manifiesto, ningún contacto entre ellos, ni llamadas telefónicas ni correos electrónicos.

El primer contacto entre ellos lo sitúa precisamente ese día a esa hora en la calle Pedro I de Pamplona, donde José Diego Yllanes se encuentra hablando con tres amigas de Nagore Laffage. En la sesión de esta mañana, se exhibieron vídeos obtenidos de diferentes entidades bancarias y edificios y en los que se puede ver a los dos jóvenes dirigiéndose al piso de Sancho Ramírez, así como del procesado posteriormente, a partir de las 10.56 horas, en la Clínica Universitaria y en las calles aledañas.

Se reprodujo además de nuevo la llamada que presuntamente realizó la víctima a Sos Navarra, en la que apenas se escucha a la joven por lo que la telefonista le pide que hable más alto, así como la llamada, ya por la tarde, de una persona avisando también a Sos Navarra de que ha encontrado un cadáver en el paraje de Orondritz, llamada que fue derivada a Policía Foral.

Se reprodujo asimismo una llamada del padre del acusado a la Policía, en la que avisaba que había encontrado a su hijo en Sorogáin y en la que el agente le pide que no toque el vehículo en el que presuntamente su hijo había trasladado el cadáver. Posteriormente, se exhibieron imágenes del cuerpo de la víctima, de las que el juez advirtió a los asistentes de su dureza.



Vuestros comentarios...

3. Publicado 04-11-09 · 00:27h
Susana dice:

Probecito, miralo, es un encanto. Esa chica era una pájara, que iba a hacer el. Se merece otra oportunidad.

2. Publicado 03-11-09 · 21:48h
ma dice:

No hay quien se lo crea. La golpea y estrangula, le hace pasar un calvario y no se acuerda de nada... Para mí está claro, es un tipo agresivo y no se compadeció de la víctima. Ahí hay un caso claro de sadismo.

1. Publicado 03-11-09 · 20:29h
yolocogiay... dice:

que poca vergüenza hay que tener, cobarde asesino, para más inri no sabe ni mentir, que asquito de tiparraco

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