En una rueda de prensa acompañado por el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, el titular de Industria Miguel Sebastián justificó el cierre de la central de Garoña dentro de cuatro años con cuatro argumentos. "Es políticamente coherente, laboralmente responsable, técnicamente justificables y energéticamente asumible", señaló.
Sebastián insistió en que el Gobierno tendrá un margen de cuatro años para ofrecer una "buena alternativa industrial" para garantizar el empleo de los trabajadores y "revitalizar la región". En este sentido, Corbacho reiteró el "más firme compromiso" de contra con un plan alternativo en el que se comienza a trabajar "desde este mismo momento" con las administraciones locales y la Junta de Castilla y León.
Con esta decisión, la autorización para operar se extenderá durante los próximos cuatro años frente a los diez que solicitaban los titulares de Garoña y a los que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dio el visto bueno. De este modo, se convertirá en la primera central nuclear que opera más de 40 años en España.
Las reacciones no se han hecho esperar.
El diputado de IU en el Congreso Gaspar Llamazares ha acusado al Gobierno de adoptar una decisión 'salomónica' con el cierre de la central nuclear de Garoña en 2013 porque no satisface a nadie, ni al movimiento ecologista ni a los que están a favor de su mantenimiento. Para el dirigente de IU, el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, ha incumplido su compromiso de cerrar la central nuclear de Garoña al final de su vida útil, en 2011, porque va a permitir que siga funcionando dos años más.
El comité de empresa de la Central, por su parte, ha anunciado que continuará con las movilizaciones para conseguir que esta central nuclear se mantenga abierta diez años más, como recomienda el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), en lugar de los cuatro acordados por el Gobierno.