Las ciudades bullen cada día en una actividad constante. Una actividad que se ve, que se percibe sobre el asfalto, las aceras y en los edificios. Pero existe una ciudad paralela que no se ve, que pasa desapercibida y que es vital para el buen funcionamiento de todo el engranaje de los núcleos urbanos.
Esta ciudad se encuentra bajo tierra, en un entramado de galerías y colectores sumidos en la más absoluta oscuridad, a muchos metros bajo nuestros pies.
Seguimos durante una jornada de trabajo a la Unidad de Subsuelo de la Policía Nacional, encargada de la seguridad y el buen funcionamiento de estas ciudades subterráneas.
Su labor, silenciosa pero imprescindible, comprende desde velar por la seguridad del Jefe de Estado en sus desplazamientos, hasta la recogida de muestras para evitar vertidos ilegales.
Pero también evitan actos delictivos como atracos por el método del ’butrón’ y montan dispositivos de seguridad cuando la ocasión lo requiere. Guiados por los agentes de esta unidad especial, visitamos en primer lugar un colector en pleno centro de la capital.
Las calles de la superficie tienen su ‘alter ego’ subterráneo, de forma que también hay placas que indican dónde se encuentra el visitante. Nos equipamos debidamente con un casco, botas y traje ignífugo.
Hay que moverse con precaución, ligeramente agachados y acompañados de potentes linternas que nunca pierden luminosidad. Quedarse sin luz ahí abajo puede llevarnos a una situación muy complicada y realmente angustiosa, ya que no entra ni el más diminuto rayo de sol.
Así, continuamos guiados por el inspector Antonio que nos cuenta entre otras cosas, que algunas de las bóvedas que estamos viendo tienen casi 200 años.
Construcciones de ladrillo que aún perduran dando servicio sin descanso. No vemos ratas, ni cucarachas, aunque nos aseguran que las hay, y el olor es penetrante pero al poco rato nos acostumbramos a él.
No todo son cloacas
La otra cara del trabajo, mucho más agradable, es la patrulla por galerías. Son mucho más amplias, no hay malos olores y en ellas comparten recorrido agua potable, cableados y conducciones de todo tipo. Intentamos sonsacar cuáles son los objetos o situaciones más curiosas que se han encontrado.
Su contestación es rápida y escueta: "por aquí sólo se ven ratas de vez en cuando". Nos aseguran que es un trabajo como otro cualquiera, aunque de una gran responsabilidad. La cara desagradable de humedad, oscuridad y olores, es sólo un pequeño hándicap.
Gracias a la Unidad de Subsuelo la vida en la superficie es más segura, aunque nunca nos percatemos de ello. Esa discrección forma parte de su trabajo.