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15 de abril de 2013 • 07:39 • actualizado a las 10:42

¿Es Falciani el hombre que devolverá a España 100.000 millones?

El ex empleado del HSBC en Suiza ofrece a España recuperar esa cantidad a cambio de no ser extraditado. Extrajo durante seis años información de las cuentas bancarias de los defraudadores. La Audiencia Nacional celebra este lunes la vista para decidir sobre su posible entrega

Falciani, declarando ante el juez.
Foto: Terra
 

El 1 de octubre de 2012, Hervé Falciani se puso precio: 100.000 millones de euros. Ese día, en una sala de la cárcel de Valdemoro, el italo-francés dijo a la Policía que guardaba ingente información sobre cuentas bancarias de españoles en el banco suizo donde trabajo como informático seis años, el HSBC. Pero descifrar esos datos, abrir la caja fuerte del dinero de la corrupción y el delito fiscal tenía un precio: el rechazo de España a la petición de Suiza para su extradición.

Si para unos Falciani es el héroe que agujereó el manto de impunidad de los defraudadores en Suiza, para las autoridades de ese país es un delincuente que debe responder por un delito que ni siquiera existe en España: vulneración del secreto bancario. Este lunes, tres jueces de la Audiencia Nacional escucharán su testimonio antes de tomar una decisión. Cuando concluya la vista, la suerte de Falciani y del secreto que guarda estará echada. También la del futuro de las relaciones entre España y Suiza, país por el que pasan la mayoría de las investigaciones por blanqueo de capitales.

El 1 de julio del año pasado, Hervé Daniel Falciani, nacido en Mónaco y con doble nacionalidad italiana y francesa, se disponía a desembarcar en Barcelona cuando la Policía le pidió la documentación. Sobre él pesaba una orden internacional de detención. Fue arrestado y la Audiencia Nacional decretó su ingreso en la prisión. Pero las autoridades españolas conocían a Falciani de antes de que descendiera la rampa del barco que arribó en Barcelona. Francia había enviado antes de su detención la información encontrada en el escondite del informático, cercano a Mónaco, donde se refugió cuando le reclamó Suiza: 3.000 cuentas de 659 evasores fiscales que escondían más de 6.000 millones de euros. Sólo el presidente del Banco de Santander, Emilio Botín, se vió obligado a regularizar 200 millones. En total, Hacienda recuperó unos 300, según publicó 'El País'. En Italia pasó otro tanto. Y en Francia.

Desde que emergió el ‘caso Falciani’, el nombre del informático parece estar presente en todas las informaciones que se adentran en territorios de sombra. Ni el desafío independentista catalán se libra. Los borradores policiales que causaron una fuerte polémica por describir corruptelas de la familia Pujol, Artur Mas y otros dirigentes nacionalistas también hablaban de Falciani. En uno de ellos, fechado el 4 de octubre de 2012 se recoge el encuentro entre agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) y el informático en la cárcel de Valdemoro, en presencia del abogado de éste, el reputado jurista y antiguo asesor personal de Salvador Allende, Joan Garcés.

La oferta del informático

En esa reunión, celebrada el 1 de octubre, Falciani presentó su oferta de múltiple colaboración a cambio de no ser extraditado a Suiza y vivir en España bajo la condición de testigo protegido. El informático dijo a los policías que aportaría “similar e incluso mayor información” que la que ya había suministrado a Francia, Italia y Estados Unidos, y que ayudaría a “profundizar” en la documentación que ya estaba en poder de la Agencia Tributaria procedente de París. Según ese borrador policial, al que tuvo acceso Terra, Falciani recordó que eran necesarias sus claves para acceder al disco duro requisado por la Policía francesa.

Y ese disco duro contiene la bomba que soltó el informático ante su letrado y los agentes de la UDEF en una sala de la prisión de Valdemoro: “una lista de políticos españoles y de empresarios” con dinero en Suiza por valor de 100.000 millones de euros. Los investigadores españoles consideraron de absoluta relevancia el testimonio de Falciani, aunque permanecen escépticos ante la posibilidad de que el informático pueda calcular cuanto dinero esconden las cuentas de cuya información dispone, menos aún tratándose de una cantidad cercana al 10 por ciento del Producto Interior Bruto español.

El 18 de diciembre, los mismos jueces que decidirán sobre su extradición este lunes acordaron la libertad provisional del italo-francés, con el acuerdo de la fiscal Dolores Delgado. En el auto se decía que el italo-francés debía comparecer cada tres días en una comisaría. Pero no hizo falta eso para que estuviera controlado. Agentes de la UDEF lo han custodiado desde entonces día y noche, por turnos, y no le dejan abandonar su residencia secreta a las afueras de Madrid sin un chaleco anti-balas. Entre ese grupo de agentes se ha extendido una broma sobre el trabajo que se les vendría encima si a Falciani le pasara algo: no sabrían con qué sospechoso comenzar la investigación. El informático tiene tantos enemigos potenciales como titulares de cuentas hay en bancos suizos. La mayoría, muy poderosos.  

¿Siempre movieron a Falciani intereses altruistas? Suiza cree que no. En febrero de 2008 intentó vender información a un banco en Líbano, lo que hizo saltar las alarmas. El franco-italiano se había presentado con identidad falsa en compañía de una mujer cuando aún trabajaba en el HSBC. Fue descubierto, detenido y quedó en libertad provisional. Aprovechó para huir a Francia, pero para entonces la maquinaria judicial helvética ya estaba en marcha. Sin embargo, esta se volvió en contra de los intereses de Suiza. Las autoridades francesas irrumpieron en el apartamento de Falciani cerca de Mónaco y se incautaron del valiosísimo disco duro al que él hizo referencia en presencia de los policías españoles. Con decisión, París comenzó a trabajar en él. No sólo en su propio interés, sino en el de otros países, como España.

Esta es la razón por la que la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha llamado a declarar como testigo en la vista a Eric de Montgolfier, el fiscal francés al frente de la investigación en su país. También declararán Carlos Ocaña, secretario de Estado de Hacienda cuando llegaron los primeros datos de la ‘lista Falciani’, y Luis Pedroche, ex director de la Agencia Tributaria. Ambos han sido llamados por la defensa de Falciani con la intención de que avalen la colaboración y el valor de la información procedente del informático. En un informe del mes pasado, Hacienda ya avalaba la legitimidad de la ‘lista Falciani’. La Fiscalía evitó pronunciarse sobre la extradición en otro escrito de febrero, pero destacaba la “activa cooperación” del informático, “tanto en el pasado como en la actualidad”.

'Caso Gürtel'

La declaración estelar de la vista, sin embargo, corresponderá al propio Falciani, al que los jueces interrogarán en la vista pública que se celebrará en la sede de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares (Madrid). Esos magistrados, Ángel de Diego, Julio Hurtado y José Ricardo de Prada, solicitaron antes de la vista al juez Pablo Ruz todas las comisiones rogatorias enviadas por Suiza en relación con el ‘caso Gürtel’, incluida la que destapó la fortuna del ex tesorero del PP en bancos de ese país. Todo apunta a que el informático podría haber suministrado ya información relacionada con el caso de corrupción vinculado al PP.

Parecería que todo son ventajas por negar la extradición de Falciani. Sin embargo, un temor recorre las seis plantas de la actual sede de la Audiencia Nacional. En manos de las autoridades suizas está buena parte del futuro de numerosas investigaciones por blanqueo de capitales, una de las patas de la corrupción o el narcotráfico. Si Suiza se niega a cooperar, esas pesquisas pueden entrar en un callejón sin salida. Cierto es que el secreto bancario siempre dejó mucho que desear de la cooperación de ese país, pero también lo es, recalcan magistrados con casos abiertos en la actualidad, que en los últimos tiempos había mejorado.

Falciani dijo a los policías españoles que le visitaron en la cárcel de Valdemoro que además de la lista de evasores podía facilitarles “las últimas técnicas de blanqueo, los sistemas operativos de las cuentas off shore que penden en racimo”, así como el sistema de ocultación del efectivo en los balances oficiales de los banco privados, con los que éstos evitan el control del Estado.

Terra