La expresión ha dado ya varias veces la vuelta al mundo a través de las Redes Sociales, en boca de una nación especialmente orgullosa de poder gritarlo al universo.
Han sufrido todos los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado más de lo que jamás se podrá expresar con palabras, los políticos han compartido esa angustia, temor y sufrimiento durante el mismo tiempo y la ciudadanía -cada uno de nosotros- hemos vivido y crecido atados a una angustia que sólo en los últimos años logró dejar de ser nuestra principal preocupación como país.
Normal que hoy, cuando un país entero ve a la democracia, por la que tanto ha sudado, ganar un futuro en libertad, logre emitir un grito de esperanza más allá de cualquier frontera.
Tras esa euforia -al ver quién me ha mandado un mensaje informándome de la noticia puedo imaginar a muchos llorando en recuerdo de sus amigos asesinados – descubriremos el significado de vivir en un país libre de terrorismo, en un país democráticamente más libre. tambiñen descubriremos que nos toca gestionar una complicadísima victoria que necesita ser correcta y justa para que sea completa.
Porque ETA no ha desaparecido, se ha logrado que sus armas caigan. Es un logro sin condiciones, como afortunadamente ha recordado Rajoy, que llega hoy pero nació hace años. Lo anuncia Zapatero y lo valora también Rubalcaba pero Aznar, Felipe González y tantos otros están en la misma placa de enhorabuena. Para hacer lo correcto, fue necesario intentarlo de muchas formas.
Hoy nuestra sociedad ha madurado de golpe y ha vivido una demostración empírica del poder de la Democracia, algo que sólo se logra ver cada mucho tiempo, aunque ocurra cada día. Si tuviéramos que buscar una comparación apenas nos valdría la astronómica, que nos recuerda a veces la importancia de mirar una noche al cielo para poder ver una lluvia de estrellas especial, que no se repetirá en miles de años, pero que no significa que cada noche, caigan unas cuántas.
Empezamos un nuevo recorrido en nuestro camino y por fin lo hacemos sin preocuparnos de nuestra nuca o de los bajos de nuestros coches. Eso nos debe permitir mirar hacia adelante con más seguridad y avanzar cada vez a un ritmo mayor porque se lo debemos a quienes hoy vemos en nuestro recuerdo y no en nuestro presente.
Creer que a estas alturas de siglo XXI la gente no muere por defender sus ideales significa no saber que el mundo es algo más que Europa y Estados Unidos. A diario muere alguien en algún rincón del mundo por algo tan esencial como pensar en un mundo mejor, por exigir Igualdad, por hacer de la Libertad un resultado de lo anterior y no verlo es obivar una injusticia global.
Imaginemos una situación en la que un barco perteneciente a un miembro de la OTAN es atacado por otro país, en aguas internacionales, y asesina a 9 personas de dicho país.
Wyoming ha hecho vídeos de burla con Berlusconi, así que mañana tendremos que ver de nuevo a la presidenta de los madrileños romper otra lanza a favor de la libertad de expresión y en contra de la Sexta. Los madrileños deberían poder ver mañana, también, un debate especial con Curry Valenzuela insultando a todos los espectadores del Intermedio.
Deberíamos sentir vergüenza por la forma en que estamos acabando el año. Las mismas mujeres asesinadas (por ahora) que en 2007 y Europa pidiendo una tregua de 24 horas para Gaza ¿eso es todo lo que podemos pedir? ¿una paz de 24 horas?
Una mujer aparece en televisión absolutamente aterrada, asegurando que su hijo piensa matarla en cuanto se le antoje y el cámara, el entrevistador y todos nosotros, pasamos a publicidad sin inmutarnos por el testimonio. “Es la tele, y se ven tantas cosas…”.
Alberto Sotillos