No conozco a nadie que no asuma una reivindicación como la que proponen con ese grito de “Democracia Real Ya” a excepción de quienes hoy, todavía, siguen añorando tiempos pasados.
Todos queremos un sistema lo más transparente posible, lo más democrático que seamos capaces de imaginar y con políticos intachables a los que respetar si exceptuamos a unos miles de votantes de la Comunidad Valenciana que parecen volver a premiar a un gobierno completamente opaco.
En lo que no todos coincidiremos es en la parte que corresponde a repudiar a los principales partidos como garantía de una mejor Democracia. Muchos somos incapaces de entender la razón por la cual hace daño a la Democracia votar a quien puede hacer real un cambio político en comunidades como Madrid y evitar que siga gobernando quien está convirtiendo en estrella política a su mascota.
Y es que para poder disfrutar de más y mejor Democracia no tiene sentido dañar a una opción política que puede evitar que un perro sea la mejor propuesta electoral para toda una Comunidad Autónoma. No se les puede decir a todos esos votantes que su voto es inútil, que persigue mantener un bipartidismo asfixiante y que es mejor castigar a las siglas que apoyaron la Ley Sinde que lograr desalojar del poder a un gobierno empantanado en Gürtel y con casos abiertos por espionajes entre “compañeros”.
Algo así tiene, como mínimo, difícil explicación. Sobre todo cuando es evidente que en el discurso del Partido Socialista se vienen asumiendo desde hace meses muchas de las propuestas de la autodenominada #spanishrevolution y menos cuando se han puesto en práctica en algunos casos como viene haciendo Tomás Gómez; reuniéndose con los vecinos de toda la Comunidad, hablando a diario de poner la política al servicio de los ciudadanos (obligando a los miembros de su lista a dar su número de móvil personal a los vecinos) o de devolver las instituciones a sus verdaderos dueños (los ciudadanos).
Sonará electoral, pero ¿puede alguien del movimiento por la “Democracia Real Ya” negar que estos preceptos son la base de su lucha? ¿De verdad es un atentado contra la Democracia votar a quien propone más participación, más fiscalización de la política por parte de los ciudadanos y transparencia absoluta?
Yo al menos no lo creo, más bien todo lo contrario. Que haya españoles que prefieran a quien apuesta por devolver a los ciudadanos las instituciones frente a quien centra sus mítines en su perro es lo más parecido a la Democracia plena que he visto en mucho tiempo y ningún sentido tiene cercenar esa posibilidad basándose en una generalización que la derecha lleva impulsando años. Ya saben, eso de que “todos son iguales”
Parece que a incógnita se seguirá manteniendo durante bastante tiempo. Dirá que no debe robar protagonismo a las elecciones catalanas y luego no podrá robárselo a las municipales de media España. Eso nos deja que hasta Junio de 2011 es poco probable que España sepa si Zapatero volverá a presentarse.
Zapatero sabe perfectamente, tras estas primarias, que no es precisamente Tomás Gómez el que ha estado moviendo su silla. Lo saben también los militantes del Partido Socialista y los dirigentes. Pero desde luego Zapatero no tiene ninguna duda.
Este fin de semana termina el proceso de primarias del PSOE para elegir a los candidatos a las respectivas Comunidades Autónomas. En la mayoría de estas Comunidades el interés está siendo reducido, excepto en Madrid, donde como todo el mundo sabe se vive un apasionado proceso electoral, al más alto nivel y que, a pesar de los roces previsibles, está demostrando ser un ejemplo de forma en la toma de decisiones políticas.
De lo ocasional se ha hecho rutina. Lejos quedan esos tiempos en política en los que un político empezaba en el municipalismo local y terminaba en el municipalismo local. O aquellos políticos de éxito que hacían una carrera ascendente y sentían que el ministerio era la culminación de su posibilidad de servicio a los ciudadanos.
Vivimos un momento político de movilización relativa pero con picos de interés. Ejemplo claro es Tomás Gómez, que precisamente busca -y parece conseguir- más de lo primero.
Cualquiera que esté atento a la actualidad madrileña estos días habrá podido observar una gran diferencia entre partidos políticos, más allá del trabajo interno que está llevando a cabo el Partido Socialista de Madrid.
Soy poco amigo de las ilegalizaciones en política, basicamente porque
Alberto Sotillos