Falta la otra mitad, pero al menos nuestras cuentas públicas están en la buena senda para dejar de generar déficit.
El indicador en bueno en si mismo, pero además supone que las medidas adoptadas eran las correctas. No necesariamente las mejores, pero si correctas. Si a estos datos le sumamos algunos otros, como la relativamente fácil colocación de nuestros bonos, la superación de nuestros banos de los test de estrés y sus nuevas cuentas de resultados con beneficiones exteordinarios, podemos afirmar que si hay indidcios de recuperación económica. Eso si, asumiendo que hemos salvado, por ahora, el modelo que nos llevó a la ruina.
Faltan por tanto dos elementos para asegurar en el tiempo esta recuperación. Por un lado asumir que existe un problema en la estructura del desempleo, única cifra que se obstina en no bajar y que simplemente logró ser paliada con obra pública y el periodo estival. La Reforma Laboral planteada, que deja relativamente indiferente a la gente puesto que sobre el papel es imposible saber lo que supondrá y que Zapatero ha decidido aprobar si o si, tiene elementos claves que sí deben ser apoyados. Reduce los contratos temporales y en cierto modo relaja las duras y favorables condiciones de los trabajadores fijos. El problema es que estamos ante una Reforma que depende de la voluntad de quienes la apliquen, en vez de parametrizar los casos de tal forma que se pueda calcular con antelación el desarrollo de la misma. El resultado de esas dudas es evidente y lo será más a finales de Septiembre, en la Huelga General.
Por otro lado, queda por delante una tarea, ya hecho en Estados Unidos, de prevención de futuras crisis. De este modo sería conveniente valorar la propuesta que el líder de los Socialistas Madrileños, Tomás Gómez lleva un tiempo solicitando: la introducción de una tasa a los beneficios bancarios con el fin de recuperar en parte el dinero público destinado a sus rescates. De esta forma el aporte que hicimos todos los españoles sería devuelto y podría quedar como un fondo de seguridad que no provocara en el futuro agujeros en el déficit como se han provocado ahora.
Esto es especialmente necesario cuando los ciudadanos ven que los bancos ya están de nuevo en ganancias (creo que pocos llegaron a tener algún tipo de pérdidas) mientras las tasas de paro parecen haberse estancado en el 19%.
Aunque sea, por cuestión de imagen pública, como la necesidad de penar, en todo caso, a las rentas más altas en vez de intentar convencernos de que el IVA es progresivo.
La situación del empleo en España es a todas luces complicada. Según pasan los trimestres y vemos como los grandes bancos han dejado de hablar de pérdidas para mostrarnos sus ganancias, y las grandes empresas vuelven a poner beneficios en las portadas de los periódicos a la vez que suben de nuevo las primas a sus empresarios, también vemos que el número de desempleados aumenta.
Alberto Sotillos