
Dicen ya muchos que en realidad lo que notan es que les sobra mes a final de sueldo y efectivamente, es apropiado dadas las circunstancias.
Con unos vagones de Metro cada vez más llenos de personas pidiendo dinero o comida, con reformas de la Ley para desahucios express, con la eliminación parcial de la ayuda de los 400 euros, con la extinción de muchos medicamentos de la Seguridad Social, con la bajada de las pensiones, con la subida del IVA, con la reducción de sueldos, con el robo de la paga extra de los funcionarios, con la subida de impuestos a los autónomos, con el incremento del precio del transporte público, con el rescate a los bancos, con las indemnizaciones millonarias a los banqueros, con la gasolina para el Yate del Rey, con las dietas pagadas a diputados con casa en Madrid, con el despido libre, con … los sueldos se empiezan a quedar cortos…
Además hay quienes lo sufren especialmente, como le ocurría a Esperanza Aguirre incluso antes de la crisis cuando aseguraba que le costaba llegar a fin de mes porque los techos de su casa/palacio eran muy altos y consumían mucha calefacción. No queremos imaginarnos lo que estará pasando ahora cuando "sólo" percibe unos 8,000 euros mensuales por su cargo (rentas y patrimonio familiar a parte).
También hemos viste este fin de semana a un diputado gallego pasándolas canutas por cobrar "apenas" 5100 euros mensuales por estar al servicio de la ciudadanía cuando en la empresa privada podría estar cobrando hasta 12,000 al mes. Y ni siquiera le hemos dado las gracias por ese sacrificio, somos muy desagradecidos.
Nosotros, que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que somos culpables de que los pobres bancos tengan activos tóxicos, que les hemos obligado a vendernos productos que en realidad eran una estafa como son las preferentes…
Si es que ya no queda ni el más mínimo respeto hacia quienes nos convierten en esclavos, con todo lo que hacen por nosotros…
Hoy hubiera merecido la pena dedicar estas líneas a que una mujer haya dicho que el Ministerio de Igualdad, le “Igual da” por contradictorio y ofensivo. Hubieran sido unas líneas bien empleadas, en defensa de todas las mujeres españolas que siguen cobrando mucho menos que los hombres por el mismo trabajo, que no pueden disfrutar de una baja de maternidad real o que sufren la violencia machista.
Alberto Sotillos