Entre Líneas

Resultado/Partidos


Colapso final

16 jul

Posteado 10:17

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La situación de España no tiene salida por el camino habitual, no hay forma de volver a la misma senda. Los partidos políticos están obsoletos, las instituciones quemadas y el Gobierno incapacitado para manejar un país que requiere de una modernización histórica.

Un sistema político hecho a medida para salir reforzados de una Transición que ha funcionado los suficientemente bien durante 40 años, pero que ahora hace aguas y mantiene a la ciudadanía atrapada en un modelo pensado para un momento completamente superado.

La reforma necesaria es global, con nuevos paradigmas de la política, del gobierno y de la sociedad civil. Una ciudadanía mucho más responsable y participativa necesita de canales de actuación libre y no de votaciones cada cuatro años. Hay madurez democrática suficiente como para abrir el sistema a nuevas formas de participación política y eso es lo que deben comprender los actuales politcos, que han quedado obsoletos.

Los partidos políticos sufren del mismo mal, con estructuras internas destinadas a la propia superviviencia, a la emisión de un mensaje en vez de a la recepción de los miles que llegan de las calles. Políticos orgánicos que confunden la responsabilidad con el inmovilismo y la complicidad y la sensatez con la ausencia de innovación.

España necesita unos partidos polítcos radicalmente diferentes a los actuales y muchos de ellos no están preparados para un cambio así.

Una situación general de cambio que se acelera estos días con la incapacidad manifiesta de Rajoy, con unos recortes ocultos, con escapadas por la puerta de atrás y con la capacidad de haber cabreado definitivamente a funcionarios y autónomos. Eso no es una chispa, es directamente un chorro de gasolina.

Es el momento del PSOE

21 nov

Posteado 0:05

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 http://s1.trrsf.com/blogs/68/rubalcaba-fondo-azul1.jpgResumir la parte correspondiente al Partido Popular es esencialmente simple; arrasa en las elecciones siendo los de siempre.

Otra cosa más complicada es el Partido Socialista, que por empeñarse elección tras elección en culpar al mundo entero de estar equivocados por no votarles, al final se ha creído sus propias palabras hasta llegar a este punto y es que el PP no logra convencer a más gente, puesto que pase lo que pase les vota siempre el mismo número de electores, simplemente se hunde el PSOE hasta romper su suelo.

Se empeñó en mirar al 15M por encima del hombro y de acallar a buena parte de su militancia que desde hace años pedía exactamente lo mismo que los indignados pero desde dentro, con lealtad. Año tras año se les dijo que no era el momento de cambiar las cosas internas, que todos los esfuerzos se tenían que destinar a las elecciones y así pasó a convertirse cada vez más en una máquina electoral y menos en un partido.

Como es lógico, ante una situación como la actual una máquina electoral no puede hacer nada sin su partido detrás y sólo logra algo tan significativo y raro como perder diputados durante la campaña en vez de ganarlos. Algo de lo que -además- nadie parece hacerse responsable, probablemente porque la militancia ha perdido la costumbre de pedir responsabilidades tras tanta amenaza de que cualquier crítica dañaba al partido. Acostumbrados a ese cheque en blanco que les daba esa acusación, normal que falte grasa para que el emcanismo orgánico se ponga en marcha.

Por eso no hay reacciones en los altos cargos a pesar de los 110, ni responsabilidades, ni intención de enmienda más allá de la obvia convocatoria de un Congreso.

Es evidente que la ciudadanía no puede decirle más alto y claro al PSOE lo que necesita, pero para escucharlo tendrá que volver a usar sus orejas tras llevarlas demasiado años tapadas. Todo el mundo coincide en que es labor de la militancia de base iniciar ese cambio, -arriesgándose a un todo o nada- porque si el resultado del 20N no he supuesto que se asuman responsabilidades nada lo va a conseguir.

¿Qué mejor que estos años de dominio absoluto (horizontal y vertical) del Partido Popular para empezar la transformación?

De GIL a FAC

3 feb

Posteado 1:55

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gil.jpgDebe ser lo más parecido a un sistema de listas abiertas que tenemos en España esto de crear partidos con las siglas del portavoz. Un punto egocéntrico, sin duda, y con claro destino al fracaso con la salida del fundador.

Son partidos en los que la democracia interna no tiene sentido, lo cual les merma desde el inicio, y cuyo objetivo no parece cambiar la realidad social sino beneficiar la realidad personal del titular. Al menos eso nos dicta la experiencia, lo que nos viene a la cabeza cuando recordamos el partido de  Jesús Gil, aquel “Grupo Independiente Liberal” (GIL en sus siglas)

No debería eso significar que en breve veamos a Cascos en un “jacuzzi” rodeado de mujeres con copas de cava, pero tampoco soy nadie para descartarlo. Es innegable que la fuente de energía de estos partidos tiene una buena base en el ego del candidato, así que por mantenerlo peores cosas se han visto.

Así, Cascos se presentará en Asturias con su nuevo partido FAC (en coincidencia con Francisco Álvarez Cascos) y probablemente logre arrebatar un buen puñado de votos al PP y otro buen puñado al PSOE, tal y como me comentaban hace poco los socialistas asturianos. Estos segundos, eso sí, tienen todavía opciones pare evitar la sangría de votos con el simple esfuerzo de recordar a sus votantes el pasado de Cascos. Debería funcionar al menos para aquellos que se consideran “de izquierdas”.

Pero no tienen exclusivamente una base egocéntrica los partidos con siglas personalistas pues hay excepciones que parecen confirmar la regla, como ocurre con UPyD -que en vez de utilizar el nombre de Rosa Díez directamente llena todo del color rosa…-, un partido que funcionó relativamente bien hasta que llegó el momento de votar algo y a algunos se les ocurrió pensar lo contrario a lo que sugería su líder. Ahora andan perdidos invocando una marea magenta que no prende como ocurría al principio, porque ya son un partido más por mucho que les pese y lo nieguen.

Nos quedan, como siempre, los viejos partidos. Porque de vez en cuando conviene recordar que el largo recorrido tiene un valor político en sí mismo a pesar de las inercias y el desprecio que parecemos mostrar hacia ellos. Les acusamos de ser inmovilistas, cuando algunos han sido capaces incluso de perdurar más de 125 años -lo cual exige un nivel de adaptación de primera categoría-.

Eso sí, con el futuro FAC, como pasaba con GIL y ocurre ahora con UPyD, nadie tendrá dudas del ideario ni será necesario leer el programa. Conocemos o suficientemente bien a Cascos como para hacernos una clara idea de la visión que tiene de Asturias. Algunos politólogos creen que eso en un ahorro fundamental en comunicación. Olvidan que el recuerdo asociado también conlleva lastres asociados.