Los mismos puntos que parece sacar la izquierda francesa a Sarkozy en las elecciones regionales son los que Rajoy tiene de ventaja en España. Extraña coincidencia.
Sarkozy decía este fin de semana que las elecciones regionales no son extrapolables a un resultado nacional, a pesar de que el centro de la campaña electoral se ha basado en el Paro. Son comprensibles esas declaraciones del Presidente Galo, evidentemente, lo sorprendente es lo idéntico de la situación con España. O tal vez no sea así…
Antes de 2012, que serán las Elecciones Generales, los españoles votaremos a las diferentes Comunidades Autónomas (llamémoslas regiones) entre ellas plazas fundamentales como Andalucía, Cataluña y, Madrid. Tres Comunidades donde los partidos esperan cambios, o posibilidad de cambio de Gobierno. Si los resultados franceses fueran a repetirse en España, lo lógico sería entonces que Andalucía y Cataluña cambiaran de color, pero que Madrid siguiera igual, dado que se estaría votando por los datos de paro, achacándolo íntegro al Gobierno (sea del partido que sea, como vemos). La excepción, por llamarlo de alguna manera, sería entonces Madrid, donde el PP empieza a sentir que puede perder el gobierno, tras muchos años de hegemonía (unos 16).
Esta posibilidad tendría un doble valor; primero porque significaría la primera gran derrota de Aguirre y la pérdida de una plaza fundamental para el PP y en segundo lugar, y más importante si cabe, porque supondría que los ciudadanos de dicha Comunidad han comprendido la importancia que tienen los gobiernos autonómicos a la hora de generar o destruir empleo. Eso en el caso de que en 2011 se vote únicamente pensando en el Paro, cosa que habría que poner seriamente en duda.
En cualquier caso quedaría de manifiesto que se castiga al Gobierno, como pasa en Francia y como nos muestran las encuestas en España a nivel nacional. Indistintamente de si la derecha gobierna o si lo hace la izquierda, el partido que haya estado en el poder justo en el momento de la crisis parece condenado a una derrota electoral. Eso resta mucha credibilidad a Rajoy, pues su Partido Popular Europeo, del que toma sus líneas esenciales, se está ahogando en Francia por los datos de Paro. ¿De verdad estaría España mejor con Rajoy? Mirando a Europa parece claro que no.
Pero todo esto sería confirmar la regla, anticipar en base a una predicción probable y en política no hay leyes, porque éstas las hacen los ciudadanos cuando votan. Por eso les recomiendo interesarse por la excepción, porque suelen ser más interesantes: ¿Cómo estará haciendo el Partido Socialista de Madrid para lograr avanzar con tal corriente en contra? ¿Tendrá algo que ver con esa forma de Tomás Gómez de hacer política al lado de los ciudadanos con Asambleas Vecinales diarias (ver foto)? ¿Y eso de la política en mayúsculas, basada en la ética?
Se habla, ni más ni menos, de devolver las instituciones a los ciudadanos, de hacer política con ellos. ¿Logrará esa participativa forma de hacer política superar la corriente nacional?
No me negarán que no parece interesante…