Los ciudadanos de Parla, una ciudad de la Comunidad de Madrid famosa -entre otras cosas- por tener durante dos legislaturas al alcalde más votado de España está sufriendo desde hace meses un "sitio" al más puro estilo medieval precisamente por ese record, por haber votado tanto a Tomás Gómez en su momento.
Por alguna extraña razón Esperanza Aguirre y el Gobierno de la Comunidad de Madrid tienen una verdadera obsesión con este municipio, a pesar de que desde hace años Gómez ya no gobierna allí.
Hoy la Comunidad ha logrado que deje de circular por Parla su conocido tranvía, un éxito de Gómez, como lo fue también el Hospital de la localidad, que logró tras encerrarse en la Consejería. Un tranvía que costaba a la comunidad 0,20 céntimos de euro por viajero, frente a los 4 euros que paga por cada viajero que usa el Tren Ligero que llega a localidades como Boadilla o Pozuelo de Alarcón pero que según el Partido Popular de Madrid es el único insostenible y por el que no está dispuesto a mover ni un céntimo de financiación autonómica.
Así, los ciudadanos de Parla están pagando con el cierre de sus servicios ciudadanos haber votado a Tomás en el pasado, además de la campaña de desprestigio que los Medios afines a Esperanza -no son pocos- hacen a diario contra el ex alcalde de la localidad. Dicen que es un servicio insostenible, un capricho de Gómez que endeudó a la ciudad, mientras recuerdan la deuda del consistorio cada día.
En cambio no hablan de la deuda del municipio de Pozuelo de Alarcón, que en ocho años pasó de ser el más rico de España a tener una deuda de unos 64 millones de euros y que, como decimos, costea en parte (porque esencialmente lo financia la Comunidad de Madrid, algo que no hace con el tranvía de Parla) un Metro Ligero absolutamente deficitario dado el número de pasajeros, además de las constantes denuncias por superar los niveles de ruído permitidos.
Un linchamiento con demasiados tintes políticos, con métodos medievales -sólo falta que la Comunidad les corte el agua o la luz- en busca de la dimisión de alguien que ya no es alcalde. Si quisieran asfixiar a Tomás les saldría mejor cerrar el Metro de Callao, que es donde tiene su sede ahora..

Alberto Sotillos