Lo comentaba el otro día con unos amigos, que a pesar de mis explicaciones seguían empeñados en asegurar que en este país la lacra es que quienes defraudan a Haciendia, quienes hacen trampas encima son vistos como los más listos, frente a los que pagan todo y se les tilda de tontos.
Intenté argumentar que la cosa había cambiado mucho desde hace tiempo, que poco a poco se va fomentando un sentido de la responsabilidad mayor y que los controles fiscales estaban aumentando. Pero como evidentemente los defraudadores no han dejado de existir y para colmo siguen llenando los platós de televisión para pagar su fianzas, obteniendo de paso fama…. pues poco pude hacer.
Por eso me alegra saber que la investigación a todos aquellos que desviaban su dinero a cuentas en Suiza, robando así a todos los ciudadanos, están en pleno proceso y a lo largo de estos próximos días se va a citar a los titulares. Las multas pueden llegar al 150% de lo defraudado.
La medida será ejemplarizante, pero no debe ser anecdótica. Quienes defraudan deben de tener en la cabeza dos valores importantes; por un lado el compromiso ético con el resto de ciudadanos y por otro -alguno habrá que no valore en su justa medida este primer precepto- que vean que les sale más rentable pagar los impuestos que enfrentarse a multas millonarias. Estoy seguro que la mayoría atenderá a la priomera razón, pero por si acaso.
Una vez logrado esto, el resto de ciudadanos tendremos que preocuparnos de la segunda fase de la recaudación de impuestos: que estos de utilicen de la manera más eficaz -y eficiente- posible. Sólo así las futuras generaciones valorarán la rentabilidad que supone pagar impuestos en vez de tener que contratar absolutamente todo por la vía privada y sin coberturas legales.
Poco a poco, persiguiendo al defraudador y educando en valores, lograremos desarrollar por completo un Estado de Bienestar que anda un poco parado en nuestro país. Parado, no terminado. Ojo.
La gran diferencia entre un ladrón común y uno “de guante blanco” (a parte de poder pagar las fianzas para no estar mucho tiempo en la cárcel, de poder tener abogados eficaces, de ir a todos los programas de televisión para contar su historia como hacía la semana pasada el propio Mario Conde, etc) es que estos cuando roban, nos roban a todos.
Alberto Sotillos