Érase una vez un madrileño que, descontento por la crisis económica mundial, decidió castigar el 22 de Mayo a los socialistas de su Comunidad dejando de votarles o directamente votando a Esperanza Aguirre. Ese madrileño quería castigar a Zapatero, al PSOE y al mundo por todas las injusticias que estaba sufriendo. Muy probablemente en paro, con una hipoteca que pagar y una amenzaza de desahucio entendió que lo mejor era utilizar unas elecciones locales para mostrar su enfado por la política internacional.
Ese ciudadano era madrileño, pero lo mismo pasó en el resto de España.
Ahora, ese mismo ciudadano acaba de ver un recorte de profesores en su Comunidad de más de 3,000 profesionales, lee con atención que en Castilla la Mancha su nueva presidenta se sube el sueldo así como el de sus asesores y le comentan que tiene su parque público del Retiro invadido por confesionarios de una religión privada. Por si fuera poco, cada vez que tiene que utilizar el transporte público debe pagar un 50% más de lo que hacía antes de aquel 22 de Mayo.
Así que, poco a poco, el castigo en realidad lo estamos pagando los ciudadanos… y de nuestro bolsillo.
En todo caso, como esto pudiera parecer un mal menor, Esperanza Aguirre ha querido agradecer a sus ciudadanoa de forma más evidente el voto recibido. Para ello el transporte público tendrá más de un 80% de descuento para los peregrinos que vengan a ver al Papa, mientras mantiene la subida del 50% para los ciudadanos madrileños. Será que como se obstina en afirmar que en Madrid no hay crisis ni parados pensará que a nadie le importará pagar más por el mismo servicio…
Así que ese ciudadano madrileño cabreado por tener que sufrir la crisis ahora paga más por lo mismo, tiene menos servicios por sus impuestos y además observa cómo su escaso dinero se destina a ofrecer beneficios a los fieles de una religión privada. Cuando se suba al Metro de Madrid y se encuentre con un peregrino sabrá que está pagando casi el triple por el mismo billete y que además, subvenciona el 80% del billete de los fieles.
Pero no debe preocuparse pues la izquierda, gracias a su voto de castigo, no podrá hacerle pagar la crisis. Para eso votó a la derecha ¿no?
Si estás cediendo los colegios públicos, los polideportivos y todos los espacios públicos que existen a una confesión religiosa privada no puedes luego quejarte de que tus ciudadanos quieran salir a la calle a reunirse para pedir mejor democracia.
Pocas veces se había visto tanta oposición a una visita institucional del Papa a España. Casí nunca dentro de los opositores estaban los propios católicos.
Leo con mucho interés y algo de escepticismo
Belén Esteban votará al PP. Creo que es conveniente decirlo, dejarlo claro y remarcarlo. Merecerá un estudio sociológico a posteriori con toda seguridad. También lo hacía Norma Duval. Por recordar, nada más.
Me niego a que este artículo sea un simple llamamiento a la cordura, que sirva sólo para recordar que hay noticias mucho más importantes que las que abren nuestros telediarios. Básicamente porque esa evidencia es obvia para todos nosotros, aunque sigamos sin ponerle solución.
Rouco Varela pide que la política no se meta en temas religiosos, mientras alimenta a su infantería entre una manifestación y otra. El Gobierno no tiene derecho a responder a la Iglesia, no puede ofrecer su punto de vista ni debería poder legislar lo que quisiera porque…. sí. No hay más razones, no puede hacerlo y punto, lo dice Rouco y se cumple, como acto de fe.
Las obviedades pasan a ser noticia cuando la fuente de las mismas es famosa. Por mucho que nos parezca extraño, si Antonia la del 5º dice que el Papa y la Iglesia deberían reconocer a todas las familias posibles ya existentes, no podríamos sino seguir con ella el debate en cualquier terraza de verano.
Mientras la Conferencia Episcopal española se ha pasado a la propaganda, y se enfrenta al Lince y a Zapatero para conseguir recuperar el monopolio que hasta no hace mucho tenía; el de hablar en voz de las mujeres del mundo, el Papa recorre mundo y llega a África.
Alberto Sotillos